'CHURRA MERINEAR'

ALBERTO PIZARRO CRÍTICA DE ARTE

E l domingo día 17, con un calor de esos que uno teme se le frían las meninges, fuimos a Alberite para ver la exposición del 35 Memorial García Moreda, que echará el cierre el 30.07, y a la que seguirá, a partir del 12.08, la 39 Edición Exposición Mazacote de Barro. Conformadas por distintos artistas, a decir de un paisano la primera es 'la floja' y la segunda será 'la fuerte'; denominaciones con las que estoy en desacuerdo. En la primera había excelentes obras, y otras que no deberían haber sido expuestas. Y en la segunda -tengo la relación proporcionada por Daniel Carrillo, diligente y entusiasta concejal de Cultura del Ayuntamiento- van a colgar artistas que no les llegan al vello pubiano a algunos de los que colgaron en la primera. Es decir, se siguen juntando churras con merinas.

Lo lamentable es que ese 'churramerinear' no es nuevo. Cambió el lugar del fasto, cambiaron las gentes que lo organizaban -salvo el impenitente Martínez Ortega-, cambiaron algunos artistas, pero... En septiembre de 1990, a este crítico le cupo el honor de decir unas palabras, a modo de presentación del Memorial García Moreda, que fueron recibidas con división de opiniones, por censurar lo que 27 años después tengo que volver a hacer: el criterio de selección. Mientras en la muestra 'floja' se eleva a artistas mediocres; a otros, más punteros, se les rebaja. No quiero cargar las tintas sobre el asunto porque sé que el programa -Mazacote Cultural- es nuevo y, como tal, sus organizadores han de cometer errores. Pero díganme si artistas como Aguado, Birigay o Baroja -por sólo citar una terna- que cuelgan en la 'floja' no tienen entidad para hacerlo en la 'fuerte'.

En ese batiburrillo se notan abismales diferencias cualitativas. La abstracción dignísima de los mentados Aguado y Birigay, el personalísimo expresionismo de López Zulueta, Sáenz de Pipaón y Martín Blanco y la figuración digna, típica y tópica, de Chirri y Garrido Romanos chirrían al lado del chusco mano a mano entre Nela Escalera y su nietecillo y de las infumables obras figurativas del siglo pasado, que si ya entonces resultaban enranciadas, demodés, entrados en el cuarto lustro del actual ni les cuento. Las élites no casan con la morralla. Váyase a la calidad, no a la cantidad. Los indulgentes comisarios deben librarse de compromisos que irrogan muestras tan descompensadas. Así no se rinde un cabal homenaje a García Moreda.

Menos mal que esos calores y confusiones los paliamos en la finca de los señores de Viguera Martínez. Rumor de agua y foresta, piares y rebuznos en la noche fueron coro lejano de la distendida conversa y de las vehemencias políticas de Martínez Porras, ganador del Mazacote de Oro 2009. Y con una espléndida cena.

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