«Hay que hacer que los chavales se enamoren de leer, eso sí te hace más sabio y más libre»

Carlos Bassas del Rey. :: alrevés
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Carlos Bassas del Rey. :: alrevés

El autor de 'Justo', una novela negra protagonizada por un jubilado justiciero, presenta su obra en Librería Cerezo Carlos Bassas del Rey Escritor

J. SAINZ LOGROÑO.

«La vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia adelante». Esta cita de Kierkegaard es una de las dos únicas verdades de Justo, un jubilado que se dedica a hacer justicia a su manera en las calles de una Barcelona adulterada bajo las tendencias de la modernidad. Nostalgia y venganza forman el cóctel de 'Justo' (Ed. Alrevés), la última novela del escritor Carlos Bassas del Rey (Barcelona, 1974), que hoy presenta en Logroño (en la Librería Cerezo a las 19.30 h.). Su segunda verdad, un poema del persa Rumi: «La herida es el lugar por donde la luz entra».

-Después de escribir literatura juvenil y dedicarse a la novela negra ['El honor es una mortaja', 'Siempre pagan los mismos' y 'Mal trago'], 'Justo' parece un cambio importante en su trayectoria.

-Hasta ahora había transitado por un género policial clásico y quise cambiar. Arriesgarte es el único modo de seguir aprendiendo. Para un escritor es muy importante saber que por muchas novelas que lleves a cuestas sigues siendo un aprendiz en esto de contar historias.

UNA FRASE «El silencio de los tibios ha consentido grandes atrocidades a lo largo de la historia»

-¿Cómo surgió Justo?

-Probé con un personaje radicalmente nuevo y no solo desde lo argumental -yo diría que 'Justo' es una novela negra cercana al hard boiled-, sino también desde el punto de vista estructural y literario.

-Tiene un estilo particular con una voz peculiar en primera persona.

-Estamos ante un tipo mayor, un hombre de setenta y cinco años, hacia el final de su vida, que vive entre la nostalgia y el cabreo por un mundo que se deshace a su alrededor. Y tiene esa voz interior con reflexiones duras sobre el género humano. Él ha sido educado en la creencia de que es un elegido para impartir justicia y actúa en consecuencia: imparte una justicia muy directa, muy visceral y del Antiguo Testamento...

-Ese mundo que ve desmoronarse es una Barcelona gentrificada que maquilla su cara más vulgar.

-Solemos culpar a los demás de la gentrificación: al turismo, a las grandes empresas, a los políticos... Pero el primer culpable de que una ciudad cambie así no es la gente de fuera sino sus propios habitantes.

-¿Es un modelo que imitan ciudades como Logroño o Pamplona?

-Sí, también porque los dirigentes políticos, en lugar de reformar un barrio, dotarlo de servicios y hacerlo más habitable para los vecinos de siempre, lo que quieren es someterlo a un cambio radical que empieza por echar a la gente de allí. Es una metáfora: si quiero embellecer el edificio no puedo tener a una vieja mirando por la ventana diseñada por Frank Gehry; la tengo que mandar fuera porque afea el paisaje. Estamos deshumanizando las ciudades.

-¿Qué más persigue Justo?

-Justo tiene una visión muy crítica y desesperanzada, sobre todo con la masa de los tibios, esa gente que ve la maldad campando a sus anchas, pero no hace ni dice nada porque han sido educados en esa creencia de 'tú ocúpate de lo tuyo'. Ese estado de silencio ha consentido grandes atrocidades a lo largo de la historia.

-La perversión de las democracias.

-Es el miedo, que nos atenaza.

-¿Hay en su novela alguna reflexión esencial sobre la justicia?

-La de diferenciar justicia y ley. Vivimos en una sociedad en la que impera la ley, aunque la ley muchas veces se separa de la justicia. Eso provoca que la sociedad se rompa.

-¿Por ejemplo?

-A mí no hay ley que me parezca más injusta que la ley mordaza.

-¿Se autocensura?

-Eso tiene que ver con el miedo a perder cosas. Por eso me parece maravilloso el movimiento de protesta de los pensionistas. Esa gente ya no tiene miedo a perder cosas porque ya las ha perdido y ha roto esa cuerda que les ataba.

-¿Se es más libre con los años?

-Los años no te dan sabiduría así porque sí. Pero cuando pierdes el miedo, ya te da igual. Simplemente dices: me lo he ganado y voy a hacer lo que me dé la gana. Y te han engañado tantas veces que cuando te prometen algo sabes que es un nuevo engaño y dices: se acabó.

-¿Cuál cree que va a ser el papel de la literatura en el siglo XXI?

-El libro es el invento más importante de la historia de la humanidad. Las nuevas tecnologías dan un acceso más generalizado pero, si te gusta leer, leerás en cualquier soporte, hasta en la pared de un váter público. Lo que hay que fomentar es hábitos de lectura, me da igual en qué soporte. Que los chavales se enamoren de leer. Eso sí te hace más sabio y te hace libre.

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