Charlie Gard fallece solo una semana antes de cumplir un año de vida

D. R. MADRID.

«Nuestro maravilloso chico se ha ido. Estamos tan orgullosos de ti, Charlie». Con estas palabras, Connie Yates se despedía de su hijo Charlie Gard, que fallecía solo una semana antes de cumplir un año de vida, el 4 de agosto, después de que los médicos le retiraran la asistencia respiratoria que lo mantenía en vida. El pequeño sufría una enfermedad mitocondrial congénita irreversible. Durante cinco meses, los padres lucharon en los tribunales para que los médicos que le atendían en el hospital londinense de Great Ormond Street le permitieran viajar a Estados Unidos para probar un tratamiento. La justicia se lo negó de forma reiterada y los Gard decidieron poner punto y final a los pleitos el lunes pasado.

El pequeño fue trasladado el jueves a un centro de cuidados paliativos para terminar sus días. «El hospital rechazó nuestro último deseo», dijo Yates después de que la Alta Corte de Justicia le rechazara ampliar el plazo antes de retirar la asistencia respiratoria. «Queríamos sólo estar en paz con nuestro hijo, sin hospital, sin abogado, sin prensa. Sólo un momento privilegiado con Charlie, lejos de todo el resto, para decirle adiós con todo el amor posible», declaró en un comunicado.

El hospital indicó por su parte que los médicos habían «intentado absolutamente todo» para responder a las peticiones de los padres. Además, argumentó que sus profesionales no podían proporcionarle al bebé cuidados ininterrumpidos en la casa y que «el aparato respiratorio no entraría por la puerta principal» de la misma.

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