«Los castillos no tienen mejor conservación que su uso»

Jesús Marino Pascual. /Justo Rodriguez
Jesús Marino Pascual. / Justo Rodriguez
Jesús Marino Pascual / Arquitecto

«La intervención en el castillo de Davalillo, con riesgo de hundimiento, no puede esperar más», advierte el arquitecto y socio de Amigos de los Castillos

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

En el año 2006, el Gobierno Regional y la Asociación Amigos de Castillos en La Rioja publicaron una completa base documental orientada a un plan de protección de los castillos de la región, trabajo que dirigió Jesús Marino Pascual, por entonces presidente de la mencionada asociación.

-¿En qué se ha concretado esta base documental?

-La verdad es que en bastante poco. Nos ha tocado la época de la crisis y ha habido que destinar recursos a otras cosas más trascendentes. El mundo de los castillos está bastante abandonado, seguramente porque son fortalezas cuyas obras de restauración resultan costosas. Aun así, hay determinados hitos que requieren una atención de primer orden. Me refiero a sitios tan emblemáticos como Clavijo, que es un lienzo no un castillo, al que hay prestar especial atención por el simbolismo que conlleva y por el enclave tan espectacular en el que se encuentra. O Davalillo, un emblema por su situación geográfica y su posición estratégica , y que en este momento, siendo algo privado, está absolutamente desatendido y con auténticos riesgos de hundimiento porque las bases de las torres están muy descalzadas. Davalillo no puede ni debe esperar más. Y los propietarios o bien la administración deben actuar, porque además están obligados por ley porque es un monumento protegido.

-¿Más hitos defensivos pendientes?

-Son muchos, aunque hay algunos privados y se han restaurado, por ejemplo en Cuzcurrita, Sajazarra o Agoncillo, este último verdadero ejemplo de lo que es la transformación de una ruina en algo de orgullo para el municipio. En San Vicente de la Sonsierra se ha hecho también una gran labor consolidando las murallas y haciendo un gran mirador. También está el castillo de Jubera o torres fuertes como la de Torremontalbo, perfectamente conservada, mientras que en el extremo opuesto figura la de Arnedillo, en riesgo de desaparecer.

-¿En qué castillo se ha intervenido más recientemente?

-Actualmente se trabaja en el castillo de Arnedo. Y en Préjano estos años pasados no solo se ha restaurado la torre sino que se ha habilitado como aula de cultura.

-¿Qué actuaciones considera ejemplares?

-La del castillo de Aguas Mansas en Agoncillo, proyecto que lleve yo, por tanto qué te voy a contar... Creo que es un ejemplo porque los castillos, como cualquier elemento de patrimonio histórico artístico, no tienen mejor conservación que su uso. En Agoncillo los muros exteriores estaban absolutamente hundidos y eran el basurero del pueblo, pero quedaban muchos elementos originales que permitieron una interpretación de una reconstrucción fiel y todo ello se llevó a cabo con un objetivo claro, dotarlo de un uso. Y ahí están ahora el Ayuntamiento y todos los servicios municipales de Agoncillo. Por cierto, que este castillo se ubica en la vega porque por allí pasaba la calzada romana. Y se llamaba Aguas Mansas porque disponía de un foso que se inundaba con las crecidas del Ebro.

-¿Qué castillos riojanos destacaría por su singularidad arquitectónica?

-Todos son muy singulares. No los podemos entender sino como elementos propios del paisaje y eso tiene una importancia capital. No podemos entender el cerro de San Asensio sin el castillo de Davalillo; o San Vicente sin ver la iglesia con el castillo; o la montaña de Jubera sin su castillo. Y no sé qué es más paisaje, si el soporte orográfico o el propio castillo.

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