Carretera, blues y manta

El músico de Crazy Jazzers toca su 'washboard' durante su concierto de ayer en Laguna. :: D.M.A./
El músico de Crazy Jazzers toca su 'washboard' durante su concierto de ayer en Laguna. :: D.M.A.

El V Cameros Blues Festival concluye con el calor del jazz y del 'swing'

DIEGO MARÍN A. LAGUNA DE CAMEROS.

Cuando Son Penn llega al pueblo de 'Giro al infierno' pronto se da cuenta de que será difícil salir de allí entero. La némesis de aquel endemoniado lugar del desierto de Arizona parece Laguna de Cameros, un pueblo encantador de donde parece imposible marcharse con una mala sensación. Ni siquiera los acampados en el aparcamiento, que tuvieron que aguantar una 'rave' con 'bacalao' hasta bien entrada la mañana, se han podido llevar mal recuerdo. Todo lo calma el blues. Y eso que tuvo que acudir la Guardia Civil a poner orden. Y que el municipio, sobre todo los negocios que han echado humo una vez más este fin de semana, vivió ayer al filo de un inminente corte de suministro de agua que, al final, parece que no se produjo.

El Cameros Blues Festival es posible gracias a héroes como el chico que puso orden en el aparcamiento de la entrada al pueblo. Estaba contratado para tal fin pero una labor así, con ocho horas de sol de justicia, dos días seguidos, no se paga con dinero. Héroes como los organizadores del propio festival, que soportan, por amor al arte, dos maratonianas jornadas casi sin dormir y siempre con buen humor y hasta simpáticas vestimentas, como el polo de patitos de goma de Ángel Íñiguez. Como los cocineros del asador El Nogal, con una carne que es una delicia. Como las encantadoras hermanas Sonia, Eva y Verónica Jiménez, perfectas anfitrionas. Y héroes como el público, que ayer soportó un sol que cayó a plomo a mediodía, durante la actuación de Crazy Jazzers, cuando la sombra se cotizaba al alza y la gente se refugiaba en la sombra como perros.

Héroe también fue el músico de Crazy Jazzers que, con dedales, tocó una 'washboard', una auténtica tabla de lavar la ropa con platillos. El de esta banda fue un directo sencillo y simpático con temas de 'swing' y 'dixie'. Héroe como Ana, que de forma improvisada tomó el testigo de Larry durante la actuación de Alpiste Teatro y mantuvo al difícil público infantil caliente y atento porque el actor se indispuso. Un mareo inoportuno, la rápida atención de la Cruz Roja y vuelta al escenario. Y héroe como el guitarrista de Maldito Swing, que en la recta final del directo, después del protagonismo del bajista imprimiendo un estilo funky a la música, exhibió y tocó una guitarra construida con una lata de aceite de oliva.

El broche final fue de Travellin' Brothers, más héroes. Con humor y ritmo aguantaron sus trajes y chalecos desde la prueba de sonido, a más de 30ºC. Con estos mimbres, coger carretera y manta y regresar a casa es una tragedia digna de una canción de blues.

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