«Con 'Carmen' me despido como coreógrafo»

Víctor Ullate. :: e.m.
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Víctor Ullate. :: e.m.

Víctor Ullate Ballet ofrece hoy y mañana en el Bretón un espectáculo diferente, con una Carmen de este siglo, rompedora y muy libre Víctor Ullate Coreógrafo y bailarín

SANDA SAINZ LOGROÑO.

La compañía Víctor Ullate Ballet pone en escena, hoy y mañana en el teatro Bretón, a las 20.30 horas, una revisión de 'Carmen'.

-¿Qué supone 'Carmen' para usted?

-Es mi última creación. Con 'Carmen' me voy a despedir de la escena. Era como algo pendiente. Todo el mundo me decía que tenía que hacer una 'Carmen', que podía hacerla fantástica. Yo no quería hacer una españolada, sino algo muy diferente, con la misma esencia del amor, desamor y celos.

«Romper con una historia conocida es atrevido pero hay que ser valiente en la vida»«En nuestro ballet no sólo son bailarines que ejecutan, son artistas que interpretan»

-¿Cómo inició este proyecto?

-Bueno, pues tomé unos días de descanso y me fui a la isla Graciosa, de Lanzarote. Allí gesté 'Carmen'. Fue maravilloso porque desde que inicié este proyecto lo he pasado muy bien. Quería dejar al público con buen sabor de boca y decir «después de todo lo que he hecho ahí tenéis una 'Carmen'». La verdad es que estoy muy satisfecho, las críticas han sido fantásticas y el público, también.

-Y hoy y mañana se representará en Logroño.

-Si, me hace mucha ilusión estar en el teatro Bretón, en Logroño, porque tengo un cariño muy especial a esta ciudad. He pasado momentos muy bonitos con mi hermana, que vivía en Logroño y aquí nacieron mis sobrinos. Aparte de eso tengo un público y me entusiasma ofrecer mi última creación y decir «aquí está, mirad lo que he hecho y con esto me despido como coreógrafo».

-Se despide como coreógrafo, pero ¿seguirá en el mundo de la danza?

-Sí, mi proyecto ahora y mis energías están encaminadas a la casa de la danza. Quiero hacer una gran casa de la danza en la que los niños de centros de acogida, los que no tienen un puesto en la sociedad y se sienten desplazados estén acogidos aquí, que sean maravillosos bailarines y estemos todos orgullosos de que hayan querido bailar y formar parte de la Escuela o de la Fundación Víctor Ullate. Será maravilloso para España y para la danza.

-Usted tiene una larga trayectoria. ¿Cómo se siente con su trabajo?

-Me siento muy contento y feliz porque durante todos estos años el trabajo ha sido exhaustivo, un no parar, lleno de momentos de triunfo pero también de momentos difíciles en los que me he dicho ¿cómo salgo de esto? Pero tengo que decir que estoy pleno de felicidad por como me ha acogido el público y la prensa, como me ha cuidado. Ahora mi labor va a seguir en la Fundación. En el 2001 tuve tres ataques al corazón y, bueno, cogió la dirección del ballet Eduardo Lao.

-Ahora ha cambiado la dirección del ballet, ¿no?

-Si, ha estado dieciséis años Eduardo Lao y ha considerado que ya es un momento para un cambio. He tenido muchos alumnos y siempre hay algunos muy especiales, como Lucía Lacarra. Ha sido como mi hija y creo que es ella la que tiene que continuar la compañía. Es una de las tres mejores bailarinas del mundo, espectacular como bailarina y como mujer, la persona idónea para reemplazar a Eduardo Lao y seguir con este trabajo maravilloso.

-Volviendo a 'Carmen', ¿cómo se prepara un espectáculo así?

-Todo tiene que fluir en la vida. En el momento en que pensé en 'Carmen', uno va teniendo ideas, escuchando la música una y mil veces. La música era muy corta de tiempo, a no ser que utilizase parte de la ópera cantada pero no quería eso. Siempre admiré mucho a mi amigo Pedro Navarrete, que había compuesto piezas de ballet, y le llamé para decirle que quería hacer Carmen y había pensado en él para que crease música en la línea de Bizet, en las partes de la pelea, la muerte... Empecé a hablar con él y con Ana Güell que me encanta como diseñadora de vestuario y con Paco Azorín para la escenografía. Quería trajes al estilo de Jean-Paul Gaultier, que llamasen la atención, no tópicos ni volantes. Eduardo Lao se ocupó de la creación del vídeo porque buscaba ofrecer la realidad y, en película, la irrealidad para ampliar exteriores y demás. Quería una Carmen super glamurosa, de este siglo, rompedora, futurista más bien y muy libre. Todo el mundo se volcó. Los bailarines principales son Marlen Fuerte y mi hijo Josué Ullate, una pareja estupenda con la que ya había creado varias obras. Tenemos una conexión muy fuerte y los dos han sido mi fuente de inspiración. En esta Carmen tanto protagonismo tiene ella como José. Además, hay bastantes roles porque está el personaje de la abogada, el playboy de turno y la muerte, siempre presente. Quería además dar un paso adelante con el atrevimiento de poner a dos travestis como amigas de Carmen.

-¿Qué balance hace del resultado?

-Ha sido espectacular porque desde el principio hasta el final me he divertido, se han divertido, la gente ha venido a cada ensayo. Las críticas de las primeras representaciones han sido fantásticas. Romper con una historia que conocemos es un poco atrevido pero hay que ser valiente en la vida. Ha salido muy bien y estoy feliz. Después de treinta años digo adiós como coreógrafo. Como maestro quiero tener una libertad para hacer cosas de otra manera, más relajado.

-En 2018 se cumplen treinta años de la compañía. ¿Cómo está considerada a día de hoy?

-La reputación es extraordinaria en el mundo de la danza. Hay un gran prestigio y respeto por nuestro trabajo. Somos un equipo sin el cual no hubiese podido hacer esto. No sólo en el plan artístico, también técnico y administrativo.

-¿Cómo ve la situación actual de la danza en España?

-Si eres sensible al arte la danza te va a gustar. Si vas al teatro y te dejas llevar por lo que estás viendo, te va a gustar. Lo que pasa es que hay mucha gente que no ha visto danza y es una pena porque te hace soñar, tener ilusión, ser mejor persona. Mucha gente que nos ha visto por primera vez se ha sorprendido de que la danza fuese así y les encanta. Es cierto que no tenemos cultura en danza ni en arte en general, siempre ha estado relegada. Hemos preferido otras cosas como el deporte y aquí el fútbol se lleva todo, por ejemplo. La falta de formación en las artes y su relación con estas desde pequeño se nota, algo que en otros países esto no ocurre. Hay que enseñar que en la vida existen muchas más cosas que dar una patada al balón, y eso que me gusta el fútbol, pero todo debe ser proporcional.

-¿Algún mensaje para el público riojano y de los alrededores?

-Es una ocasión única que no se va a presentar una segunda vez. Voy a estar allí, en el Bretón, y espero que no se lo pierdan, todavía están a tiempo. Van a disfrutar muchísimo porque tenemos un ballet de primera línea, de calidad extraordinaria. No sólo son bailarines que ejecutan, son artistas que interpretan.

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