CANITA AL AIRE

CANITA  AL AIRE

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Discutible retrato de un grupo de amigos machistas reunidos con la intención de echar una canita al aire, lejos de sus abnegadas esposas. Y digo abnegadas, porque, lamentablemente, apenas cuentan en el desarrollo argumental de la película. Filmada de forma discreta por el debutante realizador Luis Segura, a partir de una obvia limitación de medios, 'El club de los buenos infieles' deja al descubierto las carencias de un guión, que va perdiendo fuelle conforme avanza en su desarrollo. Llegados a este punto, conviene hacer algunas reflexiones, en general.

El cine digital es un cambio tecnológico que facilita enormemente la forma de filmar. De ahí que cada vez es mayor el número de cineastas capaces de aportar su granito de arena a este arte incomparable. Lo cual no es óbice para exigir el máximo rigor a la hora de producir sus historias. El guión sigue siendo, desde que el cine es cine, la piedra angular en todo edificio cinematográfico que se precie. De tal manera, que si bien es cierto que el cine digital abre ampliamente el abanico de contenidos, no es menos cierto que el gran cine continúa siendo por encima de todo un vehículo de ideas.

Cuando la mayoría de las películas que se realizan en nuestro país se hacen con fondos del erario público, conviene precisar que con las ayudas es necesario evitar la picaresca, ya que podría darse el caso de que un mismo productor presente como inversión propia un dinero obtenido de otra instancia estatal. Por otra parte, es urgente tener en cuenta que una película no es una clase con alumnos o un tratado de pedagogía, sino que posee claves propias y un lenguaje específico, donde lo fundamental es la mirada, a partir de un guión que fomente la imaginación y el conocimiento. 'El club de los buenos infieles' revela las limitaciones de su punto de partida, sin alcanzar jamás la meta creativa ambicionada.

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