Los caminos de la ilustración conducen a Roma

La ilustradora riojana Antonia Santolaya Ruiz-Clavijo. :: j. marín
La ilustradora riojana Antonia Santolaya Ruiz-Clavijo. :: j. marín

La ilustradora riojana Antonia Santolaya ha compartido residencia con otros 23 artistas e investigadores en una experiencia única, avalada por el Ministerio de Asuntos Exteriores

ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

logroño. Acaba de regresar de Roma tras nueve meses como residente en la Real Academia de España en la capital italiana, donde ha convivido con otros 23 artistas e investigadores de las más diversas disciplinas. En este tiempo, todos han desarrollado sus respectivos proyectos que abarcan desde la escritura, pintura, cómic, vídeo y cine hasta el diseño industrial, moda, historia y, en el caso de Antonia Santolaya (Ribafrecha, 1966), el dibujo.

Becados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, ellos fueron los elegidos entre 480 candidatos para esta tentadora oportunidad, en la que Santolaya dice haber aprendido absolutamente de todos sus compañeros. «Lo bueno de esta experiencia ha sido disponer del mayor margen de libertad posible y de la posibilidad de que los proyectos crezcan y se contaminen de otras cosas».

El suyo ha consistido en una reflexión gráfica sobre el guión de una novela del reconocido guionista de historietas y editor Felipe Hernández Cava (Premio Nacional del Cómic 2009). «Es la historia de una joven que en los años 70, en Italia, va introduciéndose en movimientos sociales y tiene una deriva hacia el terrorismo». Advierte Santolaya de que su trabajo no es un cómic al uso. «Empecé por ahí pero derivó en una reflexión sobre lo que se cuenta en la historia, y para ello puse las imágenes (dibujos en gran formato) a dialogar entre ellas».

LA FRASE«Me encuentro a gusto pintando, retándome ante un trabajo al margen del soporte que utilice»

La ciudad de Roma, donde se desarrolla la novela, le dio la clave. «Roma es una ciudad de ciudades hechas a lo largo de la historia. La ciudad te hace ver que la violencia sigue perviviendo a lo largo de las distintas épocas y nosotros, los seres humanos, somos el vehículo para que eso continúe. Mi planteamiento no era escudarme en otros sino que uno puede estar haciendo el mismo papel que la terrorista».

Precisamente este ejercicio de entrar a saco en la piel e incluso en el alma de sus personajes le inquieta, hasta el punto de plantearse alguna técnica teatral que le ayude a marcar las distancias. «Es como encontrar a la terrorista en ti (en el caso de esta novela) o el juicio en ti o la rabia en ti... y es muy extraño porque antes de empezar a dibujar te desdibujas tu misma y, después, dejas que todo eso que ocurre vaya saliendo fuera».

«Me gusta jugar, aunque debería jugar más»

Además de al papel, Antonia Santolaya traslada sus dibujos a la tela, chapas e incluso a muñecos de plastilina. Cualquier soporte es válido para esta autora a la que le gusta jugar, «aunque creo que debería jugar más», confiesa.

Un juego, el de la ilustración, que como todo arte tiene mucho de autobiográfico. Ahora bien, «depende del artista cómo se van a decir las cosas», apunta.

Tras licenciarse en Bellas Artes en la especialidad de pintura y probar durante unos años en disciplinas como la escultura, la pintura y el grabado, Santolaya se centró definitivamente en la ilustración en el 2000. Fue el año en el que recibió el Premio Apel-les Mestre por el cuento ‘Las damas de la luz’, ilustrado por ella y escrito por su hermana Dori Santolaya.

Desde entonces desarrolla su trabajo fuera de La Rioja, aunque este último año se ha reconciliado con su tierra tras participar en dos exposiciones colectivas en Logroño: en febrero intervino en la muestra ‘Una rosa amarilla’ en la sala Amós Salvador junto a otras cinco mujeres artistas y en mayo, en la exposición ‘La Rioja en un cuaderno’ programada en el Museo de La Rioja.

Aunque ya de vuelta en Madrid, donde reside, Antonia Santolaya no da por terminado su proyecto. «Ahora voy a trasladarlo al formato libro pero de una manera abierta y libre, no ciñéndome a la historia del guión». También continuará ilustrando cuentos e historias para niños y mayores, cuadernos de viaje y todo aquello susceptible de ser dibujado porque -como dice- «me encuentro a gusto pintando, retándome ante un trabajo al margen del soporte que utilice. Estoy encantada tanto haciendo libros infantiles como para adultos o colaborando para una revista».

Eso sí, aunque muchos consideran que dibuja con rotundidad y muy segura de sí misma, ella reconoce dudar «como todo el mundo».

Fotos

Vídeos