Una caca (literal) de exposición

La escala de Bristol clasifica las heces por texturas y color. :: juan marín/
La escala de Bristol clasifica las heces por texturas y color. :: juan marín

Con base científica y didáctica presentación, la muestra aborda los residuos metabólicos en el marco de la naturaleza y de la sociedad La Casa de las Ciencias presenta 'Excreta' hasta el 9 de septiembre

ESTÍBALIZ ESPINOSA

logroño. No les voy a decir que la exposición que acaba de inaugurar la Casa de las Ciencias es una auténtica mierda, pero casi. Excrementos genuinos, unos más contemporáneos y otros prehistóricos, protagonizan esta curiosa muestra que llega a Logroño (in)colora, (in)odora e (in)sípida de la mano del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Su directora de Comunicación, Pilar López, reconocía ayer en Logroño que 'Excreta' «no deja indiferente», si bien es una exposición «tan cercana y simpática como rigurosa y científica», comisariada por el investigador del CSIC Antonio García Valdecasas.

Lejos de acepciones escatológicas, la excreta (residuo metabólico que desechamos los seres vivos) presenta una perspectiva ecológica, médica, social y cultural que muchas veces se nos escapa. Y en ello repara precisamente esta muestra, instalada en las salas 1 y 2 de la Casa de las Ciencias hasta el próximo 9 de septiembre.

Su recorrido se estructura en dos partes. La dedicada a 'La excreta en la naturaleza' muestra desde animales coprófagos hasta heces fosilizadas o moluscos cuyas secreciones son auténticas 'perlas'. El apartado dedicado a 'La excreta en la sociedad' nos informa del papel de los excrementos en diferentes culturas, en la vida cotidiana e incluso en nuestra salud.

Además de distintos calibres y tipos de zurullos y densas capas de guano, la exposición reúne paneles informativos, maquetas, audiovisuales y ejemplares disecados de jineta, tejón euroasiático, escarabajos, insectos e incluso una tenia, todos ellos procedentes del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

En 'Excreta' lucen como joyas deposiciones de moluscos convertidas en perlas o el ámbar gris, excremento del cachalote y residuo muy valorado en perfumería para fijar los olores.

Tras unas didácticas ventanas se esconden las cacas de vertebrados como el tejón, el zorro rojo, el búho o la garduña. Con sus orines y excrementos muchos de estos animales marcan el territorio y avisan de su presencia, pero también aportan valiosa información a los investigadores sobre su dieta, trastornos fisiológicos, parásitos, sexo, etc. Información no menos preciada es la que proporcionan los coprolitos (heces fosilizadas), en este caso de un dinosaurio e incluso de un vikingo que evacuó allá por el año 1235.

Los animales coprófagos también tienen su espacio en esta exposición, además de en una boñiga de vaca, donde pueden darse cita hasta 200 especies, sobre todo insectos.

Una tabla nos informa de la frecuencia de deposiciones en el mundo animal (el ganso lo hace 1.200 veces cada diez días, mientras que el pitón real se ciñe a dos) y de las dimensiones y hediondez del resultado. La escala de Bristol, por su parte, clasifica las heces humanas según su textura y color.

La última parte de 'Excreta' discurre por la historia del hombre (para los aztecas oro significaba 'excremento de los dioses') y del inodoro (el invento definitivo, con el tubo en forma de S, lo patentó Alexander Cumming en 1775). La gestión de estos residuos se traduce en la casa másai construida con deposiciones de vaca o el Omni Processor, invento de Peter Janicki que convierte nuestros restos en agua potable y electricidad. Aquí, el cine, la medicina, el humor, la literatura... se brindan también a la caca, el mojón, truño, cagarria, popó, cagarro, zulla, pino, excremento, zorongo, plasta, moñigo, mierda... o como lo quieran ustedes llamar.

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