El cabaret donde nada es imposible

Una escena, durante el ensayo general de ayer. :: justo rodríguez/
Una escena, durante el ensayo general de ayer. :: justo rodríguez

Sesenta actores de Asprodema estrenan en el Bretón un espectáculo inclusivo en el que han trabajado durante cuatro años

J. SAINZ

logroño. «¡Sois libres para perseguir vuestros sueños!» Atenea y Oliver acaban de comprar el viejo Cabaret, y su antiguo dueño, viendo en los dos jóvenes un rayo de esperanza, les anima a no detenerse ante las dificultades que surgirán a su paso. De dificultades y del coraje para superarlas saben mucho los miembros de Asprodema, la asociación promotora de personas con discapacidad intelectual, sesenta de cuyos usuarios forman Palacio Irreal-Compañía Inestable de Ópera, que hoy (a las 19 h.), en un Teatro Bretón lleno hasta arriba, estrena 'Imagina sin límites'.

La obra es un musical en tono de cabaret y humor inspirado en 'Romeo y Julieta' que ellos mismos han creado por completo, desde el libreto hasta las canciones y bailes, pasando por los decorados y la parte técnica; un proyecto de teatro inclusivo que les ha ocupado cuatro años y que, tras largos meses de talleres y ensayos en el centro de atención diurna Vareia, finalmente se hace realidad sobre el escenario de un gran teatro y ante un millar de espectadores.

Gracias al programa LÓVA, un proyecto de innovación educativa que utiliza la ópera como vehículo de aprendizaje, pudieron representar algunas escenas en el Teatro Real de Madrid. Pero hoy, víspera del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, es su gran día. Su fiesta.

Como sucede a cualquier compañía, ayer todo eran nervios en un ensayo general muy especial que el equipo técnico del Bretón mimó por encima incluso de su entrega habitual. Apoyando este trabajo han colaborado una veintena de profesionales en diferentes disciplinas, incluyendo los escritores Andrés Pascual y Bernardo Sánchez y el actor Ricardo Romanos en tareas de producción. Pero los verdaderos protagonistas son esos sesenta actores. Ellos demuestran que realmente no tienen límites cuando nadie se los impone.

El verdadero reto del teatro inclusivo es a la inversa, deshacer los prejuicios sociales. Y Asprodema lo consigue imaginando sin límites.

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