En busca de la huella perdida

Yacimiento de icnitas de la Virgen del Campo en Enciso/Sonia Tercero
Yacimiento de icnitas de la Virgen del Campo en Enciso / Sonia Tercero

Jóvenes de toda España se reparten este verano por los yacimientos organizados por la Universidad de La Rioja y por el Instituto de Estudios Riojanos

MARÍA FÉLEZ, SANDA SAINZ Y ERNESTO PASCUAL

Son jóvenes, vienen de diferentes comunidades autónomas y les encanta hurgar en las huellas que ha dejado el pasado. Una forma diferente de pasar las vacaciones: los campos de trabajo en yacimientos.

Campo de Igea Limpieza y mantenimiento de icnitas

Al cargo del campo de trabajo internacional de Igea están Nerea Jiménez (directora) y Esperanza García (técnico paleontólogo que supervisa la actuación). Lo organiza el Instituto Riojano de la Juventud y participan quince jóvenes con inquietudes por el tema, de entre 18 y 26 años. Muchos son universitarios pero no es un requisito. De hecho algunos están trabajando.

TRabajando en el campo de Igea
TRabajando en el campo de Igea / Sanda Sáinz

Hay españoles de diversas ciudades (Valencia, Palencia, Valladolid, Salamanca, País Vasco y Zaragoza), tres mexicanos, un coreano, otro italiano y dos francesas. Llegaron el 17 de julio, se alojan en el albergue municipal, comenzaron la tarea el 18 y se marcharán el 31. Se trabaja entre semana, en horario de 8 a 13 horas intentando limpiar y mantener la zona de huellas de dinosaurios del yacimiento de La Era del Peladillo. Se extraen también las raíces y plantas que aceleran la degradación y se sellan las grietas con cemento y resinas. Si hay materiales desplazados, se fijan.

Las tardes se dedican a descanso, piscina y actividades como visitar el Centro de Interpretación Paleontológica de Igea, Cornago, el yacimiento de Las Navillas de Cervera, Enciso para asistir a unas conferencias y un encuentro con otro campamento de Alfaro. Por la noche celebran veladas.

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Del 1 al 15 de agosto habrá otros quince chavales para llevar a cabo el mismo cometido.

Un yacimiento tan importante como, al aire libre, está siempre expuesto a las condiciones climatológicas y de la naturaleza. El cuidado y conservación es esencial para su pervivencia.

Campo del Cortijo (Bergasa) Alfar celtíbero y defensa medieval

Quince alumnos de diferentes universidades de España participan en el campo de trabajo organizado por la Universidad de La Rioja que se encuentra en Bergasa. Se trata de lo que desde siempre se ha conocido en el municipio como 'El Cortijo'. Un yacimiento de cerámica celtíbera que fue más tarde utilizado como una estructura de defensa medieval de los siglos XIII y XIV desde la que se otea todo el horizonte riojabajeño y desde que se podían ver las inmersiones de ejércitos extranjeros.

Labores en el alfar celtíbero de Bergasa
Labores en el alfar celtíbero de Bergasa / María Félez

Dirigido por M.ª José Castillo, profesora de Historia Antigua de la UR, y coordinado por la arqueóloga Pilar Iguácel, el campo de trabajo está especialmente dirigido a jóvenes de entre 18 y 30 años, procedentes de las universidades Complutense de Madrid, Salamanca y La Rioja.

Los objetivos de este campo de trabajo arqueológico son ofrecer una formación práctica en las manifestaciones culturales celtibéricas y en el desarrollo de la excavación arqueológica, contribuir al respeto del patrimonio histórico y arqueológico y, mediante el trabajo comunitario, a la recuperación del patrimonio arqueológico . El yacimiento de El Cortijo de Bergasa constituye un elemento único en La Rioja para el conocimiento de la cultura celtibérica y, más concretamente, de su repertorio cerámico. Los trabajos arqueológicos están experimentando una importante evolución equiparable a la vivida por los habitantes de El Cortijo de Bergasa en tiempos protohistóricos. En este sentido, el campo de trabajo pretende complementar las enseñanzas de la arqueología tradicional. Una oportunidad única para los chavales que están participando de conocer cómo puede ser su forma de trabajo dentro de unos años, cuando terminen sus carreras universitarias.

Campo de la Virgen del Campo y Valdecevillo (Enciso) Conservación y estudio digital de las huellas

Mientras no se exploran nuevas zonas, el objetivo ha de ser la limpieza, mantenimiento y profundizar en el conocimiento de los ya existentes. Es el plan del campo de trabajo de 'Paleoicnología y restauración de huellas de dinosaurios' que ha promovido la Universidad de La Rioja entre el 15 y el 28 de julio en los yacimientos de Virgen del Campo y Valdecevillo de Enciso.

Cinco estudiantes de Salamanca, Burgos, Zaragoza y Valencia, desde 1º de carrera hasta de máster de carreras como Biología, Geología y Restauración, participan en este campo que se encuadra también en el proyecto de investigación sobre preservación de yacimientos en un modelo digital de la UR. Así, además de labores de limpieza y conservación, los alumnos aprenden también las últimas técnicas de estudio, como la fotogrametría, un escaneado tridimensional del yacimiento mediante fotografías tomadas con dron para perfilar la topografía del yacimiento.

Icnitas en La Virgen del Campo de Enciso
Icnitas en La Virgen del Campo de Enciso / Sonia Tercero

«Los yacimientos están a la intemperie, afectados por agentes meteorológicos, y vamos a intentar que lleguen en las mejores condiciones a las generaciones futuras -explica Angélica Torices, directora del campo-. Queremos guardarlos de una manera digital, como labor de conservación y como herramienta muy útil para la divulgación, pues puede dar lugar a un tour virtual que luego atraiga a los visitantes a La Rioja a verlos en directo». Además, esas tomas tan precisas permitirá compartir en diversos laboratorios, sin necesidad de estar sobre el terreno, estudios más científicos sobre la biomecánica de los dinosaurios. Las 110 horas de actividad del campo se reparten en trabajo de campo por las mañanas -reparación de rocas con huellas fosilizadas limpiándolas de tierra y plantas, rellenando grietas con mortero, silicona y resina y uniendo fragmentos sueltos- y tardes de clases teóricas en el Centro Paleontológico de Enciso con estudio de los tipos de dinosaurios y aprender a analizar un rastro real. «A partir de diapositivas hechas sobre un rastro de un yacimiento, encuadradas en una malla, realizan dibujos a escala, toman las medidas pertinentes y analizan el tipo de huellas y las características del rastro (velocidad, altura del dinosaurio, etc.)», explica la Universidad de La Rioja en una nota.

Por el momento, la apertura de nuevos yacimientos queda para más adelante. «Tenemos tanto patrimonio, que el objetivo es proteger lo que tenemos, conservar y en un futuro quizá ampliar . Pero, de momento, hay que hacer puesta la puesta a punto de los yacimientos actuales».

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