«Si tengo buenas palabras en mi boca tengo un arma muy grande»

La actriz madrileña vuelve al Bretón para abrir el 38º Festival de Teatro con 'La autora de las Meninas', de Ernesto CaballeroCarmen Machi Actriz

J. SAINZ LOGROÑO.

Ha sido 'La tortuga de Darwin', Helena de Troya en 'Juicio a una zorra', la Martha de '¿Quién teme a Virginia Woolf?', Lady Mácbez e incluso el rey Creonte en 'Antígona'... y eso solo las últimas veces que ha actuado en Logroño. Siempre diferente y siempre brillante. La actriz Carmen Machi (Madrid, 1963) regresa hoy al Bretón con 'La autora de las Meninas' (a las 20.30 h.), una fábula de Ernesto Caballero sobre la vanidad y la cultura. Coproducida por la catalana Focus y el Centro Dramático Nacional, fue estrenada con éxito en Barcelona y ya la esperan en Madrid. Pero antes abre hoy el 38º Festival de Teatro de Logroño.

-La obra, dice el autor , es una sátira distópica.

LA FUNCIÓN

u'La autora de las Meninas', escrita y dirigida por Ernesto Caballero
uIntérpretes
Carmen Machi, Mireia Aixalá y Francisco Reyes
uProducción
Focus y Centro Dramático Nacional
uTeatro Bretón
20.30 h.
u38º Festival de Teatro de Logroño

-Sí, en un futuro un poco negro. En la España de 2037, el gobierno del partido Pueblo en Pie, de corte populista, decide vender las Meninas para capear la crisis. Así que le encargan a una monja que lo copie.

TRES FRASES«He tenido mucha potra: textos maravillosos, directores buenísimos y compañeros cojonudos» «Nos hartamos de decir que hay países europeos donde la cultura es tratada como una prioridad»«Barcelona es como mi segunda casa y me entristece mucho todo lo que está pasando»

-¿Por qué una monja?

-Ernesto se inspiró en un personaje real, una monja madrileña que es una pintora espectacular y muy mediática. Y era importante que fuera una religiosa porque va sufriendo una transformación perseguida por los demonios de la vanidad.

-¿Es 'su' primera monja?

-Sí, es la primera vez que hago de monja, pero tampoco había sido tortuga antes de la de Darwin. Lo mejor que te puede pasar es no ser lo que interpretas. Pero es cierto que hacer de monja tiene algo interesante.

-¿Cómo lo hace usted?

-El propio hábito te ayuda; tú te pones hábito y ya empiezas a hablar como una monja. Prueba y verás. No es broma; a mí me ayudan mucho los elementos externos. Casi empiezo a crear el personaje por cómo me veo, de fuera adentro. Y luego, claro, está el maravilloso trabajo de Ernesto, que es quien en realidad ha creado el personaje y la historia.

-¿Lo ha escrito para usted?

-Hemos trabajado juntos muchas veces y algunas, como esta, sí que ha escrito pensando en mí. Nos entendemos muy bien el uno al otro. A mí me fascina cómo escribe y cómo dirige. Es un autor de alto vuelo y uno de los directores que más me hace llegar al delirio.

-¿Es ese delirio lo que la lleva a su gran nivel de interpretación en personajes tan diferentes? ¿Cómo lo hace: instinto, método, riesgo, búsqueda...?

-No lo sé. Yo no he hecho otra cosa en mi vida que interpretar y sí que intento que los personajes no se parezcan. Quizás hay algo de riesgo, pero no busco nada en especial. Lo que he tenido ha sido mucha potra: textos maravillosos, directores buenísimos y compañeros cojonudos. Y tengo un gran respeto por la palabra. Si tengo buenas palabras en mi boca creo que tengo un arma muy grande. Me emociona mucho. Y, a partir de ahí, comunicas cosas.

-Además del envanecimiento del arte, la obra reflexiona acerca del menosprecio por la cultura.

-Sí que hay menosprecio por la cultura en ciertas formaciones políticas. Por ejemplo, el teatro, el cine, los artistas en general contribuimos mucho, aportamos mucho a Hacienda, en cambio recibimos muy poco apoyo a nuestro trabajo. Pero más que menosprecio, yo diría falta de cariño. Nos hartamos de decir que hay países europeos donde la cultura es tratada como una prioridad.

-Pero también los ciudadanos somos responsables, ¿no?

-Sí, es una responsabilidad de todos. Y en la obra hay una reflexión potente sobre esa responsabilidad: ¿si la gente necesita para comer, es lícito desprenderse del patrimonio, de la cultura? Ya sé que es más complicado que todo eso, pero conviene pensar en ello. Pero un ministerio de Cultura tiene que transmitir el valor que tiene el arte, porque es un peligro quitarle la cultura a la gente. El conocimiento es fundamental para un pueblo y la cultura, una manera de avanzar incluso, si me apuras, para que no haya guerras.

-¿Se despeja algo el panorama con el anuncio de rebajar el IVA?

-Es un alivio pero es que ha hecho mucho daño. Es que ha sido muy duro tanto para los profesionales y empresarios como para el público. A Logroño y al Bretón, por suerte, nunca se ha dejado de ir a trabajar en este tiempo, pero en otras ciudades y otros teatros no ha sido así y las giras se anulaban porque no había presupuesto.

-Antes de venir a Logroño ha estado usted en Sitges presentando en el festival de cine 'La cura', una película de Isabel Coixet. ¿Qué opina de las críticas que está recibiendo por parte de independentistas?

-Esa es una pregunta para Isabel.

-¿Qué opina usted sobre la situación en Cataluña?

-Barcelona es como mi segunda casa. Trabajo mucho allí y tengo amigos y un vínculo real con Cataluña, aunque soy madrileña de pies a cabeza. Me entristece mucho todo lo que está pasando.

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