Un bosque de arte llamado Würth

El enorme tríptico de Anselm Kiefer 'Karfunkelfee' (2008) abre la exposición 'La llamada del bosque' del Museo Würth La Rioja. :: díaz uriel/
El enorme tríptico de Anselm Kiefer 'Karfunkelfee' (2008) abre la exposición 'La llamada del bosque' del Museo Würth La Rioja. :: díaz uriel

La muestra, inaugurada ayer en El Sequero, permanecerá un año ante el público y será centro del resto de actividadesEl museo alemán en La Rioja abre la exposición 'La llamada del bosque' con cien obras de 58 artistas de tres siglos

J. SAINZ

logroño. El árbol más modesto es toda una obra de arte. Cualquier artista querría poder crear uno de la nada. Y aunque tengan que conformarse con recrearlos, sus obras son testimonio de una fascinación tan arraigada y antigua como el ser humano. Ahora el Museo Würth La Rioja se convierte en bosque, un artístico jardín botánico poblado de árboles muy singulares, con la exposición 'La llamada del bosque', una selección de cien pinturas y esculturas de 58 autores desde finales del siglo XIX hasta comienzos del XXI que se adentra en la significación del bosque a lo largo de la historia reciente del arte.

La magnitud de la colección artística Würth -una de las más importantes de arte contemporáneo de Europa con unas 18.000 piezas- permite que la espectacular exposición anterior de arte óptico sea sucedida por esta otra dedicada a esa atracción atávica por lo forestal y que el resultado sea más extraordinario aún, si cabe, porque, además de la semilla del arte, siembra también la del respeto por la naturaleza a través de la interpretación que de ella hacen los artistas.

LA EXPOSICIÓN

'La llamada del bosque'
u58 artistas
Horst Antes, Max Ackermann, Armando, Georg Baselitz, Paul Baum, Herbert Brandl, Christo, Christo and Jeanne-Claude, Lotte Copi, Lovis Corinth, Joan Costa, Gunter Damisch, Richard Deacon, Bill Woodrow, André Derain, Thomas Diermann, Oliver Dorfer, Max Ernst, Rainer Fetting, Günter Grass, Paolo Grassino, Alfred Haberpointner, Magda Hagstotz, Rudolf Hausner, Hermann Hesse, Antonius Höckelmann, David Hockney, Magdalena Jetelová, Joachim Jung, Max Gerd Kaminski, Anselm Kiefer, Ernst Ludwig Kirchner, Richard Kissling, Heinrich Klumbies, Milan Kunc, Frantisek Kupka, Max Liebermann, Robert Longo, Markus Lüpertz, André Masson, Paula Modersohn-Becker, Benjamin Muecher, David Nash, Camille Pissarro, Gerhard Richter, Alexis Rockman, Christian Rohlfs, Alexander Rothaug, Hermann Scherer, Bernard Schultze, Alfred Sisley, Stefan Soravia, Gabi Streile, Norbert Tadeusz, Günther Uecker, Wolfgang Volz, Ben Willikens y Terezka Zimmer
uCien obras
pintura y escultura de los principales movimientos artísticos de los siglos XIX, XX y XXI (desde 1892 a 2010)
La exposición
uMuseo Würth La Rioja
hasta el 28 de abril de 2019
uHorario
de martes a sábado, de 10 a 19 h.; domingos, de 10 a 14.30 h.; festivos (consultar) y lunes cerrado
uInformación
941 010 410 y www.museowurth.es

La muestra, inaugurada ayer en el Museo Würth La Rioja después de haber pasado por Alemania y Francia, permanecerá durante un año en las instalaciones de la multinacional alemana en El Sequero. Como explica Silvia Weber, directora de arte y cultura de la empresa, 'La llamada del bosque. Árboles y madera en pintura y escultura de la Colección Würth' «permitirá reencontrarnos con una parte indispensable de nuestro pasado como sociedad y resignificar el bosque como una indispensable garantía de futuro».

Dividida en dos bloques, 'Fascinación por los bosques' y 'Bosque y materia', la exposición ofrece un recorrido temático que agrupa obras de artistas y movimientos artísticos fundamentales de los siglos XIX, XX y XXI. Se articula en torno a esos dos grandes ejes conceptuales, «dos llamadas del bosque», en palabras de Weber: «La primera de ellas explora la fascinación por el bosque como espacio mítico, con obras de Horst Antes, Rudolf Hausner o Max Ackermann; el bosque como espacio de libertad con piezas de Robert Longo, Lovis Corinth, Paula Modershon-Becker, Alfred Sisley, Paul Baum o Hermann Scherer, y el bosque como espacio domesticado con obras de Gerhard Richter, Camille Pissarro, Frantisek Kupka o Ben Willikens».

«El otro gran bloque aborda el bosque desde un punto de vista conservacionista tanto desde el uso matérico y económico del bosque con obras de David Hockney, Max Ernst, Günther Uecker o Markus Lüpertz, como desde una perspectiva ecologista, resaltando la necesidad imperiosa de proteger los bosques con obras de Günter Grass, Anselm Kiefer, Magdalena Jetelová o Georg Baselitz».

Cien años, un mismo bosque

A la velocidad casi inapreciable de los árboles, cien años no son demasiados. A nuestros ojos, en cambio, son una larga vida, tres o cuatro generaciones, varias corrientes y contracorrientes, innumerables acontecimientos y demasiados olvidos. Pero en la espesura seguimos siendo los mismos. En 'La llamada del bosque', dos pintores separados por un siglo «siguen contando la misma historia», como explica Carmen Palacios en una primera visita guiada: 'Sol en el hayedo', un óleo impresionista de Lovis Corinth pintado en 1917, y 'Fairmount Forest', un enorme dibujo a grafito realizado por Robert Longo en 2011, dialogan con toda naturalidad al comienzo de la exposición. A su lado, las canoas esculpidas por Magdalena Jetelová en 1986 invitan a una navegación misteriosa que comienza por traspasar el impresionante tríptico de Anselm Kiefer enigmáticamente titulado 'Karfunkelfee'.

Son apenas cuatro muestras de la riqueza de esta selva que por un año va a ser el Museo Würth, repleto de tesoros, sorpresas y ecos de los que solo pueden apreciarse parándose a escuchar la llamada del bosque.

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