Bodas de sangre a la riojana

El actor riojano Pedro Rubio, en una de las escenas de 'Bodas de sangre'. :: / MARCELO COSTAS
El actor riojano Pedro Rubio, en una de las escenas de 'Bodas de sangre'. :: / MARCELO COSTAS

Tras recrear el personaje de Angustias en 'La casa de Bernarda Alba', el actor asume uno de los papeles principales de 'Bodas de sangre' El riojano Pedro Rubio interpreta al novio en la obra de Lorca, que acoge el teatro La Encina de Madrid hasta el 22 de abril

MARÍA MALO

madrid. La escena comienza con una conversación entre el novio, un joven apasionado, trabajador e ingenuo (Pedro Rubio) que planea pedir la mano de su novia, y su madre, una viuda que todavía no ha superado la pérdida de su marido y de su hijo mayor a manos de la familia de los Félix.

La obra está basada en hechos reales, sucedidos en Níjar el 24 de julio de 1928. Poco antes de que se celebrara la boda entre Francisca Cañadas Morales y su novio, Casimiro Pérez Morales, ésta huyó a lomos de una mula con su primo, Francisco Montes Cañadas. A los pocos kilómetros del punto de huida, dieron caza a la pareja y Montes murió a causa de los tiros. Francisca, a la que intentaron estrangular, fingió su propia muerte y así salvó la vida.

'Bodas de sangre' es la segunda obra de Federico García Lorca que interpreta el riojano Pedro Rubio. Hasta el mes de marzo se metió en la piel de Angustias en 'La casa de Bernarda Alba' y desde febrero interpreta al novio en 'Bodas de Sangre'. El culpable de ello es Paco Sáenz, director de sendas obras en La Encina Teatro de Madrid: «El cambio entre ambas obras y ambos personajes (Angustias y el novio) ha sido un viaje que me ha encantado como actor», comenta Rubio.

LAS FRASES«El viaje entre ambas obras y ambos personajes me ha encantado como actor» «Lorca encontró la clave en lo universal, en los celos, el amor, el odio, la envidia... lo que no afecta a todos»

Si para interpretar a Angustias, Rubio asegura que se puso en la piel de sus tías paternas, «unas mujeres de Ortigosa, todas mayores y solteras, que vestían de negro, coetáneas de la obra de Lorca», en esta ocasión, para ser el novio, ha rescatado de su memoria a su abuelo Enrique, militar logroñés. «Tenía un arma de fuego, reglamentaria, que debía guardar en su casa, en la que vivía con mi abuela Margarita y sus siete hijos. La recuerdo a ella contándome que debido al peligro que el objeto en cuestión suponía tenían el arma despiezada, sin munición, en bolsas, repartidas por los altillos. En su lugar, mi abuelo llevaba un taco de madera con forma de arma metido en la funda para que pareciera que iba armado». Esta historia sirvió a Rubio para entender el papel tan importante que juega la navaja en 'Bodas de Sangre'. «Mi abuela Margarita tenía pavor a las armas, ya que cuando estalló la guerra en el 36 ella era una niña, y junto con su familia tuvo que salir huyendo. Alguien le ofreció un arma de fuego y ya años después, cuando se casó con mi abuelo, no podía soportar la posibilidad de tener de nuevo un arma en la mano. En el caso de mi madre en la obra sucede un poco lo mismo: soy el único hombre de la casa, trabajo todos los días, me voy a casar y aun así tengo que pedir la navaja a mi madre, que es quien la custodia en su costurero», explica Rubio, que añade que «mi madre me da la navaja y hace un monólogo sobre sus miedos, el peligro que representa, lo que le pasó a mi padre y a mi hermano...». Y será precisamente este instrumento el hilo conductor de toda la obra, de principio a fin, cuando el novio y Leonardo se den muerte el uno al otro.

Lorca esconde en sus obras una crítica a la España de la época, en la que la mujer no podía elegir ni tan siquiera al hombre con el que iba a formar una familia: «Ortigosa también fue un poco así. Las tías solteras de mi padre probablemente lo eran porque no tenían en el pueblo hombres disponibles de su 'categoría' después de la guerra civil», relata Rubio.

Las obras de Lorca no han perdido ni un ápice de vigencia pese a sus casi nueve décadas de existencia. Para Rubio lo importante es «dar con la tecla. Y Lorca encontró la clave en lo universal, que son los celos, el amor, el odio, la envidia... lo que nos afecta a todos y a todas a lo largo de la historia. Siempre lo plantea en los tiempos que él conoce. Defendía a la mujer frente a la injusticia de no poder tan siquiera elegir a la persona con la que iba a formar una familia, Lorca era feminista».

Los incondicionales del teatro lorquiano no deben dejar pasar la oportunidad de asistir al Teatro La Encina de Madrid (la obra está en cartel todos los domingos hasta el 22 de abril), donde disfrutarán de un ambiente inigualable, en un espacio reducido que permite al espectador introducirse en la historia a medida que se desarrolla la obra, donde los personajes entran y salen de escena sin limitar su actuación al escenario. «Después del verano volveremos tanto con 'Bodas de sangre' como con 'La casa de Bernarda Alba', porque Lorca nunca pasa de moda», sentencia.

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