Bastión de la belleza y muro ante los prejuicios

El arquitecto Domingo García-Pozuelo asomado a su exposición, en el COAR. :: Justo rodriguez

García-Pozuelo expone en el COAR fotografías sobre La Muralla Roja de Calpe

ESTÍBALIZ ESPINOSA LOGROÑO.

Domingo García Pozuelo dispone de un pequeño apartamento en Calpe, en La Muralla Roja proyectada por Ricardo Bofill y levantada en 1973. Su proximidad al Mediterráneo; su geometría constructivista; sus laberínticos espacios inspirados en la casbah árabe; sus rosas, violetas, rojos e índigos ondeando frente al peñón de Ifach le presuponen un lugar idílico. Sin embargo, no lo es tanto. Su imagen arrasa en la redes sociales tras llamar la atención de firmas de moda y, de hecho, es el edificio más 'instagrameado' del mundo.

García-Pozuelo, sin embargo, lo ha mirado y fotografiado con otros ojos. «Trato de expresar la belleza y la plástica del edificio al margen de su propia condición arquitectónica; de demostrar que la arquitectura puede ser bella y emocionar», explica mientras recorremos la exposición que estos días ocupa la sala Fermín Álamo del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR).

En ella, este arquitecto murciano (y riojano de adopción) reúne cuarenta fotografías sobre La Muralla Roja; cuarenta imágenes en las que se recrea en el detalle y busca la pura abstracción, proporcionando una apariencia más pictórica que fotográfica sobre la obra de Bofill.

El panel informativo de la muestra recoge las primeras imágenes que García-Pozuelo tomó, allá por el año 79, de La Muralla Roja, entonces un edificio prácticamente aislado que luego se arroparía de otros proyectos de Bofill para formar el residencial La Manzanera. «Me gustó mucho -explica-, me pareció que tenía una plástica impresionante y que arquitectónicamente se desmarcaba de las corrientes racionalistas. Era una arquitectura más libre, menos sujeta a los cánones de lo que nos enseñaban en las escuelas de arquitectura». De regreso a Logroño escribió un artículo sobre esta construcción en la revista de la Galería Berrueta «y algún colega me puso verde porque Bofill le parecía muy frívolo y poco ortodoxo, pero seguí en mi postura», cuenta.

Al cabo de los años y por una serie de casualidades, acabaría adquiriendo allí un apartamento. Y ya como morador de 'la muralla' aprovechó la ocasión en la que el edificio, comido por el sol, volvió a pintarse e hizo cientos de fotos con una Canon PowerShot Pro1. Cuarenta de estas imágenes han dado lugar a la exposición 'Ricardo Bofill. Arquitecto', instalada en el COAR hasta el 12 de octubre coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Arquitectura.

«No trato de reivindicar la figura de Bofill porque no me necesita para nada, está reconocido con prestigio y con críticas también. Trato de hacer entender a la sociedad y a mis compañeros arquitectos que hay que quitarse los prejuicios y, sobre todo, pretendo que la gente disfrute de la belleza de la arquitectura», asegura Domingo García-Pozuelo.

No es la primera vez que su vocación arquitectónica y su afición fotográfica confluyen en una exposición. Ya lo hizo cuando documentó en imágenes la construcción del hotel de Marqués de Riscal (donde intervino como arquitecto asesor) o con su proyecto 'Vitrineando'.

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