Bañares descubre romanos y visigodos

Bañares descubre romanos y visigodos

Aparecen ocho tumbas y la cimentación de un edificio durante unas obras para la instalación de regadío | Cuatro enterramientos son fosas excavadas directamente sobre el suelo y el resto están recubiertos por grandes lascas de piedra arenisca

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

La tierra devuelve a sus muertos... algunas veces. Basta una obra y el azar para interrumpir un descanso llamado a ser eterno y que el pasado emerja al presente en forma de restos de otros tiempos, cargados de interrogantes. Esto es lo que ha ocurrido en la localidad riojalteña de Bañares, en la zona de la Cueva de los Morales. Allí, dentro de unas obras que se llevaban a cabo la semana pasada para la instalación de tuberías para el regadío apareció una necrópolis que, tras el correspondiente estudio arqueológico in situ, que será completado con el trabajo en laboratorio, apunta a una superposición de enterramientos de la época hispanorromana y visigótica.

Así lo cree Hugo Chautón, director de la intervención arqueológica, a quien se le encargaron los trabajos de seguimiento de las obras al tratarse de una zona arqueológicamente 'sensible'. En ella encontró indicios que apuntaban a la presencia de una necrópolis -lo que posteriormente se confirmó-, y, ante el interés científico de los restos, la Dirección General de Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja promovió su documentación exhaustiva con metodología arqueológica.

«Se han excavado un total de ocho tumbas, correspondientes al menos a dos fases diferenciadas», explica el arqueólogo. «A un contexto hispanorromano podríamos atribuir cuatro de ellas, consistentes en una sencilla fosa excavada directamente sobre el terreno natural y cubiertas con tierra, orientadas con la cabecera hacia el oeste y los pies al este. La misma orientación mantienen las otras cuatro sepulturas excavadas, esta vez compuestas por paredes y cubierta de grandes lajas de piedra arenisca, posiblemente atribuibles a un contexto cultural visigótico. La ausencia de ajuares o depósitos de carácter ritual es también característica común a ambos conjuntos», señala.

No quedó ahí la cosa. Los hallazgos se completaron con la aparición de «una potente cimentación de sillares de arenisca, correspondiente a una estructura de funcionalidad indeterminada por el momento», dice el arqueólogo. Se trata de un edificio, sí, pero, a falta de un estudio más exhaustivo, Chautón declina conjeturar de qué puede tratarse. «No es una casa, es algo más», opina. Podría ser un conjunto funerario de época romana; o quizá un templo religioso... No se sabe. «Decir algo sería aventurar mucho, porque está todavía muy abierto. Apenas lo hemos tocado y no hay una estratigrafía que nos haya permitido sacar una cronología clara», dice.

Sobre la necrópolis indica que podría ser del mismo núcleo de Bañares, en la época antigua. «El trabajo a partir de ahora es buscar planos antiguos y referencias, a ver qué conclusiones se pueden sacar», anticipa. En esta primera fase -se desconoce si habrá más-, solo se ha intervenido en una zona muy pequeña, por lo que cree que las dimensiones de la misma serán mayores.

Una vez concluido el trabajo de campo empiezan las tareas de laboratorio, imprescindibles en la investigación actual, para obtener el máximo posible de la información oculta durante siglos. «El estudio antropológico de los restos humanos será el primer paso que precederá a otros posibles estudios que finalmente nos permitan añadir, desde la arqueología, unos cuantos párrafos al interesantísimo libro de historia de la región», anticipa Chautón. «Si bien no podemos hablar de un conjunto único en el panorama arqueológico peninsular, sí resultan de gran interés este tipo de necrópolis para definir con mayor precisión periodos históricos que tradicionalmente se han considerado de transición, pero que en los últimos tiempos alcanzan un elevado grado de interés entre los historiadores y arqueólogos». Al respecto indica que «aún quedan muchos aspectos por conocer acerca del final del mundo romano y de la sociedad visigoda, y, gracias al estudio exhaustivo de conjuntos como el documentado en Bañares, conocemos un poco mejor el horizonte convulso de aquella época en los orígenes del medievo, definida en ocasiones como 'siglos oscuros' que, sin embargo, están repletos de historia y han dejado un importantísimo legado arqueológico en herencia».

Todos los restos exhumados durante la intervención arqueológica serán inventariados y depositados en el Museo de La Rioja.

Por su conservación

Al alcalde de Bañares, Antonio Ortiz de Landázuri, le gustaría que los restos aparecidos fueran conservados, de forma que pudieran ser visitados y se convirtieran en un atractivo más para la localidad.

El regidor indicó que la zona próxima a la que han aparecido los enterramientos aparece marcada en el Plan General de Ordenación Urbana como de existencia de restos arqueológicos, de ahí la supervisión realizada.

«Hay varios sitios en Bañares marcados», indicó. «Cuando empezaron a utilizarse los tractores ibas labrando y veías que se levantaba una losa o algo, aunque entonces no había tanto interés por estos temas. Alrededor del castillo salieron unas tinajas picadas en el suelo, muy grandes -podías meterte dentro incluso-, que decían que eran una especie de despensas para la conservación de alimentos», recordó. Por Bañares pasó la antigua calzada romana, a la que se sigue denominando como 'calzada de los romanos'.

El regidor municipal ya ha obtenido del arqueólogo, Hugo Chautón, el compromiso de dar una conferencia en la localidad sobre los hallazgos, en fecha por concretar.

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