Los atentados de Barcelona y Cambrils desataron una ola de islamofobia en España

Las redes sociales concentran el 70% de los 546 incidentes y las víctimas más habituales en la calle son las mujeres, marcadas por el hiyab

ALFONSO TORICES

Madrid. Los atentados de Barcelona y Cambrils fueron la excusa para la mayor ola de islamofobia del año pasado. En las horas y días posteriores al 17 de agosto, cuando los terroristas asesinaron a 16 personas, se produjeron 171 incidentes en España contra la comunidad musulmana, la tercera parte de los 546 registrados en 2017, según los datos del informe anual de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia.

La mayor parte de incidentes, más de un centenar, tuvieron como vehículo las redes sociales e internet, que se llenaron de bulos, campañas, difamaciones, acusaciones y amenazas que perseguían culpabilizar a este colectivo, pero también se registraron nueve asaltos a mezquitas y se atacaron al menos cinco establecimientos o negocios vinculados a musulmanes. Hubo ataques con cócteles molotov y cabezas de cerdo, así como pintadas hechas con la sangre del animal impuro para esta religión. Las actuaciones más graves se completaron con cuatro agresiones a menores y dos, una física y otra verbal, a sendos hombres.

La ola de islamofobia comenzó a remitir, según los autores del informe, a lo largo de septiembre, gracias a que los individuos y colectivos que orientaron sus «estrategias de odio» hacia los musulmanes, en su mayoría de ideología de extrema derecha, concentraron todas sus actuaciones en la recta final del proceso independentista catalán, especialmente en puertas del referendo del 1 de octubre. «Tras el atentado cae la islamofobia porque crece la catalanofobia y la hispanofobia», resume el presidente del Movimiento contra la Intolerancia y dirigente de la plataforma, Esteban Ibarra.

Bárbara Ruiz, una de las autoras del informe, indicó que esta ola de islamofobia fue contrarrestada en las redes gracias a campañas ciudadanas virales en positivo, que desligaron a los musulmanes españoles del terrorismo, y a la gran visibilidad que se dio a esta comunidad en los comunicados de condena y las manifestaciones de repulsa.

La ola por los crímenes de Barcelona fue la más grave, pero la plataforma desveló que cada atentado islamista activa el «oportunismo» de los grupos xenófobos y desata una avalancha de islamofobia. Tras el atentado que causó 22 muertos en un concierto en Mánchester (22 de mayo) hubo en España 86 incidentes contra musulmanes y tras el atentado navideño de Berlín (19 de diciembre de 2016) se registraron 58.

Cataluña, foco principal

El crecimiento de la islamofobia a través de las redes sociales y las páginas web es «espectacular». Provoca 386 incidentes anuales, el 70% del total, pese a que solo se cuentan los casos más graves. Oportunismo tras los atentados, montajes, ataques coordinados, uso político de la islamofobia o campañas que piden expulsar a los dos millones de musulmanes o el atropello de menores. La vicepresidenta de la plataforma, Isabel Romero, pidió a la Fiscalía que actúe contra las «auténticas fábricas organizadas de este odio» e Ibarra avisó de que «la propaganda precede a la acción, la intolerancia precede a hechos violentos».

El documento admite la dificultad de identificar al culpable de cada incidente, pero atribuye el 43% a personas o grupos de extrema derecha, el 22% a medios de comunicación, el 13% a instituciones, el 12% a grupos políticos y el 4% a las fuerzas de seguridad. Entre las víctimas físicas, el grupo más numeroso son las mujeres, «que atraen al islamófobo con la visibilidad que les da el hiyab», el pañuelo con que algunas cubren su cabeza. Fueron la diana de 113 incidentes, el 21%, principalmente episodios de discriminación escolar, laboral o social (que también afectan a un 4% de niños), pero también de agresiones graves, como la que vivió en Málaga una embarazada.

El último elemento que destaca el informe es que Cataluña, más allá del hecho concreto de los atentados, es el principal foco de la islamofobia en España. El 31,9% de los 160 incidentes ocurridos en la ciudades españolas (los ajenos a las redes) tuvieron lugar en Cataluña, que ya en años anteriores lideró este ranking. Los autores del análisis lo vincularon a la existencia de «partidos que ganan votos con los discursos de odio» y a campañas como las que pretenden ocultar las mezquitas en polígonos industriales. «Nuestro consejo para la Generalitat y los ayuntamientos catalanes es que se lo miren un poco. No es normal esta diferencia», concluyó Ibarra.

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