Asma: cómo manejarlo

Asma: cómo manejarlo

Es una enfermedad crónica del aparato respiratorio en la que los bronquios se inflaman y obstruyen el paso del aire

ELENA FERNÁNDEZ INFANTELOGROÑO.

El asma es una enfermedad muy frecuente en el mundo (300 millones de asmáticos), cuya frecuencia ha aumentado en los últimos años en los países occidentales, lo que se ha relacionado con el desarrollo industrial. En España hay 2.5 millones de asmáticos, un 5% afecta a adultos y un 10% a niños.

La mayoría de las veces comienza en las primeras etapas de la vida. Casi el 50% de los casos, se inicia antes de los 10 años de edad, en una proporción de 3 niños por 1 niña. Mientras que después de los 40 años es menos frecuente su inicio y afecta más a las mujeres que a los hombres.

Son factores de riesgo el componente hereditario, predisposición alérgica, obesidad, nacimiento prematuro, nacimiento por cesárea, tabaquismo de la madre, factores ambientales (alérgenos, infecciones respiratorias, ser fumador).

Son factores de riesgo el componente hereditario, predisposición alérgica u obesidad, entre otros

Factores desencadenantes

Tienen mucha importancia porque las medidas a tomar para evitarlos son fundamentales en el tratamiento. Por ejemplo: la contaminación, el humo del tabaco, el frío o calor intensos, las emociones, el ejercicio, las infecciones respiratorias y algún medicamento (por ejemplo, aspirina o ibuprofeno).

Los síntomas pueden cambiar de unas personas a otras y ser variables en el tiempo.

1.- Ahogo o dificultad para respirar, también llamada disnea.

2.- Tos repetitiva y habitualmente seca.

3.- Pitidos o ruidos en el pecho, denominados sibilancias, producidos al salir el aire a través de los bronquios estrechados por la inflamación.

4.- Opresión o sensación de tirantez en el pecho.

Ninguno de estos síntomas es específico del asma, por lo que será necesario medir la función pulmonar para llegar a un correcto diagnóstico, dicha función se mide a través de.:

1.- Espirometría: Es la prueba más importante. Proporciona información sobre la función pulmonar. Mide la capacidad pulmonar y el volumen de aire expulsado en el primer segundo. En los asmáticos la espirometría detecta que el aire tarda más tiempo en salir que en personas sanas.

2.- Medidor de flujo espiratorio máximo o Peak Flow: Dispositivo que actúa como un «monitor del asma», a través del cual el paciente puede conocer de forma objetiva su función pulmonar en cualquier momento.

El asma es una enfermedad crónica con tratamiento farmacológico, por lo que es de vital importancia tomar la medicación prescrita para disminuir el riesgo de padecer una crisis. Reconocer los síntomas de asma y cómo usar la medicación es clave.

El tratamiento es escalonado. El objetivo es alcanzar un control rápido y mantenerlo subiendo de escalón cuando éste sea insuficiente y bajando cuando el control sea adecuado con la mínima medicación.

El tratamiento principalmente se realiza con inhaladores. El efecto es más localizado, se necesita menor dosis y es más rápido que si se toma por vía oral, además, los efectos adversos son menos frecuentes. Es interesante que se repase la técnica de uso de inhaladores con un profesional al menos una vez cada mes y medio, que es el tiempo que se tarda en olvidar alguno de los pasos de uso.

La crisis asmática se da cuando aparecen o empeoran los síntomas en horas o días u ocurre lo mismo con la función pulmonar . Cuando el paciente detecte un empeoramiento, debe actuar de forma inmediata, para ello es necesario que sepa valorar cuál es la gravedad y qué tiene que tomar o hacer.

¿Cómo detectar la gravedad o cómo sabemos que debemos hacer? Según las recomendaciones de la Sociedad Rioja de Medicina Familiar y Comunitaria, podremos utilizar los planes de autotratamiento que son un conjunto de instrucciones, hechos a medida para cada paciente, elaborados conjuntamente entre médico y paciente y que se debe revisar en cada visita médica. Tienen en cuenta la gravedad y control de su asma y el tratamiento que toma. El principal objetivo es que el paciente reconozca que empeora y que actúe rápido para evitar una crisis grave.

En una crisis de asma se debe iniciar el tratamiento donde se esté. Cuando la respuesta sea buena y se disponga de un plan de autotratamiento, lo seguirá en su domicilio. Cuando la respuesta no sea buena o no se disponga de un plan, se deberá acudir a un servicio de Urgencias.

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