Asesina a cuchilladas a su mujer y hiere a uno de sus hijos en Gerona

Edificio de Blanes (Gerona) donde ayer se produjo el asesinato machista. :: R. Townsend / efe/
Edificio de Blanes (Gerona) donde ayer se produjo el asesinato machista. :: R. Townsend / efe

El agresor, contra el que no había denuncia previa, trató de quitarse la vida lesionándose en el abdomen con el mismo arma homicida

J. L. ALVAREZ

Ni denuncias, ni peleas. Los vecinos del número 21 de la calle Cristòfor Colom de Blanes (Gerona) ignoraban que el matrimonio de bolivianos que vivía desde hace cinco años en el inmueble estuviese en trámites de separación o que ella fuese víctima de la violencia machista. Tampoco sabían explicar ayer por qué el marido, de 41 años, acuchilló mortalmente a su mujer, de 40, y a uno de sus tres hijos, que habría intentado defender a su madre. Será el asesino quién tendrá que explicarlo, una vez se recupere del grave corte que se infligió en el abdomen con el arma homicida.

Los hechos ocurrieron pasadas las 5:30 horas. Una de las hijas de la pareja llamó al 112 para pedir ayuda. De inmediato, los Mossos d'Esquadra pusieron en marcha todo el dispositivo de emergencia. Hasta la calle Cristòfor Colom, en la barriada de Els Pins, acudieron varias patrullas y efectivos sanitarios.

En la calle encontraron a un niño de diez años con un corte en una mano. El pequeño informó a los agentes de lo ocurrido en su casa. En el piso hallaron a su madre, aún con vida, pero gravemente herida. Presentaba cuchilladas en el cuello, el abdomen y el tórax. Junto a ella estaban, en estado de shock, sus otros dos hijos, uno de ellos de 22 años. En otra estancia de la vivienda fue encontrado el marido, que sangraba abundantemente por el abdomen.

Tras estabilizar a la mujer, los sanitarios del Sistema de Emergencias Médicas procedieron a su inmediata evacuación hasta el hospital. Sin embargo, en el centro no pudieron hacer nada por salvarle la vida y sólo pudieron certificar su muerte, pasadas las 6:50 horas.

Por su parte, el presunto agresor fue llevado hasta el hospital de Calella (Barcelona), donde fue sometido a una intervención quirúrgica y quedó ingresado bajo custodia policial. En este centro también fueron atendidos los hijos de la pareja por varios psicólogos, además de curar los cortes del niño herido.

Esta mujer es la octava víctima mortal de la violencia de machista en lo que va de año y la primera en Cataluña, según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Muerta y atropellada

El crimen de Blanes coincidió con el inicio, ayer, en Bilbao, del juicio contra un hombre acusado de matar en agosto de 2015 a su exmujer y simular después su atropello. El acusado trató de explicar al tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Vizcaya que la muerte de su exmujer, de 34 años, fue accidental, durante una discusión en el domicilio de la víctima, y que decidió atropellarla después porque pensó que nadie le iba a creer, informa Efe.

Jorge Mateos Prado, que solo respondió a su abogado, explicó que había acudido al domicilio de la víctima para «cuadrar horarios» sobre los hijos. Según dijo, ella le agarró, él la empujó y, entonces, se golpeó contra la encimera de la cocina. Después la acompañó al baño para que se limpiara la sangre y allí ella le pidió que abandonara la casa, e intentó cerrar la puerta del aseo. El acusado aseguró que, al intentar abrir de nuevo la puerta, ella cayó hacia atrás y se golpeó la cabeza con un escalón del baño. Al considerar que estaba muerta y pensar que nadie le iba a creer, entró en pánico y decidió arrollarla con el coche simulando un atropello, según dijo.

El acusado, que tuvo con su exmujer dos hijos que tenían 2 y 6 años en el momento de los hechos, compareció en una silla de ruedas que debe utilizar desde que intentó suicidarse arrojándose a las vías del tren varios días después de matar a su exesposa.

El fiscal pide 23 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía, dado que considera que el acusado no había aceptado el divorcio y actuó de manera «sorpresiva y sin posibilidad de defensa» al llevar a la mujer al baño, donde le golpeó en la cabeza con el escalón de la bañera al menos en seis ocasiones. Después llevó el cuerpo a una carretera del barrio bilbaíno de La Peña, donde la arrolló hasta causarle «de esta manera definitivamente la muerte».

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