El arte más «gamberro» de la colección Lorenzo, en el Reina Sofía

Una obra de George Condo./
Una obra de George Condo.

MIGUEL LORENCI

madrid. En los 80 y 90 el arte español vivió una edad dorada. Son los efervescentes años de la movida, en los que artistas como Miquel Barceló, José María Sicilia o Juan Ugalde dan el salto internacional, en buena medida impulsados por galeristas como Soledad Lorenzo (Santander, 1937), retirada hoy y que cedió al Museo Reina Sofía lo mejor de su colección. Con la parte de ese legado «más gamberra, iconoclasta y popular», según Manuel Borja-Villel, director del museo, se abre 'Cuestiones Personales', una selección de casi 50 obras del depósito temporal con promesa de legado que en 2014 la galerista hizo al museo público.

«Lorenzo no es una coleccionista, pero su colección refleja el gusto de la época», dice Borja-Villel, comisario junto a Salvador Nadales de la muestra, y que negocia su renovación para un tercer mandato al frente de la 'casa del Guernica'. Una cuestión que se resolverá a finales de enero.

Junto a legendarias colegas como Juana de Aizpuru, Helga de Alvear y Elvira González, Soledad Lorenzo conformó ese brillante póquer de damas del galerismo español que descubrió, alentó y catapultó a varias generaciones de artistas contemporáneos.

Lorenzo abrió las puertas de su galería en 1986 y las cerró en 2012. Respetando su gusto, 'Cuestiones personales' se centra «en la recuperación del lenguaje figurativo y las metamorfosis de la representación en las últimas décadas del siglo XX». Lo hace mediante 48 piezas de 23 artistas españoles e internacionales de varias generaciones. Es la continuación de 'Punto de encuentro', primera exposición del legado de Lorezo.

«Esta segunda se aleja del análisis de la forma y la abstracción de la primera para apostar por la cuestión de la figuración», plantea Borja-Villel.

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