Arroyo, en la estela de Zuloaga

Eduardo Arroyo, ante su reinterpretación de 'La víctima de la fiesta', de Zuloaga. :: ignacio pérez/
Eduardo Arroyo, ante su reinterpretación de 'La víctima de la fiesta', de Zuloaga. :: ignacio pérez

El pintor exhibe en el Museo de Bellas Artes de Bilbao 44 obras de los últimos años con su desolada visión de la España actual

IÑAKI ESTEBAN BILBAO.

Muy tenebroso en buena parte de sus cuadros, Ignacio Zuloaga consiguió en 'La víctima de la fiesta' (1910) retratar el desamparo en grado superlativo. El cabizbajo picador, las traseras manchadas de sangre de su caballo blanco y el habitual cielo gris y negro invitan a adivinar que la tarde de toros ha sido una tragedia para el personaje de barba cerrada y para su animal.

Propiedad de la Hispanic Society of America, el cuadro está en depósito en el Bellas Artes de Bilbao. Eduardo Arroyo lo vio hace años y, devoto de las citas y las interpretaciones, quería darle la vuelta y hacerlo suyo. Lo consiguió este año y le salió una de sus mejores obras, ya en manos de un coleccionista. Y la tituló 'La vuelta de las cruzadas', habitual también en Arroyo las referencias a las luchas políticas, «siempre perdidas», matizó ayer en Bilbao.

El pintor de batallas madrileño, de 80 años, inauguró ayer la muestra en el Bellas Artes que lleva precisamente el título del cuadro de dos por tres metros, pero en francés, 'Le retour des croisades', quizá porque se estableció en Francia en los sesenta para huir del clima asfixiante del franquismo y regresó poco después de la muerte del dictador. Consta de 44 piezas de los últimos años en los que mantiene su característica combinación de pastiches de la cultura popular, crítica social y política, mucho humor cáustico y no menos cantidades de elementos narrativos. «Zuloaga me ha permitido expresar mi visión de la España desolada, que no es la única, pero sí una entre otras que yo he sentido siempre», explicó en la presentación de la muestra.

En ella, el director del museo, Miguel Zugaza, recordó que en 1994 estrenó la sala BBK en la que se celebra la exposición con una muestra titulada 'Tamaño natural', que cubría el trabajo del artista entre 1963 y 1993. Gorka Martínez, director general de la Fundación BBK, patrocinadora de la muestra, también aludió a este hecho. Y la comisaria Fabienne Di Rocco, que lleva casi tres décadas trabajando con el artista y acaba de sacar una biografía sobre él, destacó que en la muestra se aprecia al «Arroyo del siglo XXI».

La sala que enfrenta el cuadro de Zuloaga con la interpretación de Arroyo es en teoría la última del recorrido, pero como está al lado de la entrada y por su importancia dentro de la muestra bien puede verse antes y después, como un aperitivo a lo dry martini para empezar y como apoteósico final.

Gente sorprendente

La primera obra de la exposición es el 'Unicornio de Laciana', ejemplo claro del relieve que ha tomado la escultura en las últimas dos décadas de la práctica artística de Arroyo. Laciana es un valle leonés en el que tiene una casa. En ella pasa los veranos por el «clima nórdico, que no llega al nivel del de Bilbao, pero nos vamos acercando», subrayó con ironía.

Piedras, troncos y cuernos de ciervo son algunos de los materiales que utiliza en estas piezas. Sus 'dobles esculturas' son marca de la casa, cabezas hechas con humor que a la vez representan a Frida Kahlo y a don Juan Tenorio, o también a Orson Welles y a Falstaff.

Pero en la exposición manda la pintura, con cuadros de gran formado como el inspirado en la ópera 'Boris Godunov'. En él homenajea a su amigo el director teatral Klaus Michael Grüber, con el que trabajó como escenógrafo en Salzburgo o en La Bastille parisina prácticamente hasta su fallecimiento.

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