El Arnedo Arena congregó en sus veladas musicales a cerca de dos mil espectadores

El público ha disfrutado de la comodidad y el sonido. :: e.p.
El público ha disfrutado de la comodidad y el sonido. :: e.p.

La cercanía entre el público y las bandas y la comodidad y calidad en todos los detalles caracterizan al Fárdelej una edición más

E. P. ARNEDO.

En su quinta edición, el Fárdelej mantiene dos de las características que le han hecho crecer y fidelizar al público: la calidad en cada detalle, desde el sonido al trato al público en el acceso al Arnedo Arena y lo que nutren sus barras, y la sensación de familiaridad, que tanto los asistentes como las bandas resaltan por las facilidades que ofrece para disfrutarlo.

Ese trabajo y esas sensaciones propiciaron un gran ambiente en las dos veladas musicales de viernes y sábado en el multiusos arnedano. A falta del balance oficial por parte de la organización, cerca de dos mil personas disfrutaron del cartel de bandas y sonidos de las dos citas de su parte Vida.

Para el público es fácil disfrutar del Fárdelej. La zona deportiva ofrece un amplio espacio para aparcamientos, la zona de acampada resalta por lo verde -y en esta edición por la fresca temperatura-, varias ventanillas permitían colgarte la pulsera sin apenas colas, el pabellón ofrece numerosos baños y un espacio amplio en la arena para disfrutar de cada propuesta según las ganas de bailar. En esta ocasión, el Fárdelej ofrecía hasta el servicio de ludoteca, aunque no fue demandado. Eso sí, fue notable el aumento de padres con sus hijos desde tempranas edades disfrutando de los conciertos. En cuanto a la oferta, el único detalle recriminado por los asistentes fue la ausencia de cerveza sin alcohol.

Sobre el escenario, un equipo de luces y sonido perfecto, que permitió que cada banda sonara poderosa y nítida. La acústica del Arnedo Arena y la opción de abrir su cúpula ayudaron a ello.

Ese trato mimado y detallista con el público llega también a los grupos. En sus actuaciones y en sus palabras se palpa que la organización les ha tratado con cuidado. Y lo trasladaron en sus conciertos al festival, mostrándose cercanos y conectando con la audiencia. «Ha sido un placer estar en este festival maravilloso», sonreía Ferreiro. «Nos han tratado como en casa», agradecía Noni, de Lori Meyers. «No perdáis eso especial que tenemos los pueblos», llamaba Amancay Gaztañaga, cantante de Grises.

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