Aporofobia, un neologismo joven para un miedo antiguo

La Fundéu elige como palabra del año el término acuñado por Adela Cortina una semana después de ser aceptado por la RAE

JAVIER DE IRUARRIZAGA M ADRID.

La filósofa española Adela Cortina acuñó en 1995 el término aporofobia para enmendar el uso impropio de palabras como xenofobia o racismo al referirnos al rechazo que sentimos contra inmigrantes o refugiados, cuando en realidad esa aversión no se produce por su condición de extranjeros, sino por la de pobres.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu) la eligió ayer como su palabra del año, la que selecciona entre aquellos términos que han estado presentes en mayor o menor medida en la actualidad informativa durante los últimos meses y que tienen, además, interés desde el punto de vista lingüístico. Aporofobia se imponía en esa carrera de popularidad léxica que la Fundéu ampara desde hace cinco años apenas una semana después de que el término fuera aceptado por la Real Academia Española e incluido en la edición digital de su diccionario.

LAS FINALISTAS

Aporofobia
Aprendibilidad
Bitcóin
Destripe
Machoexplicación
Noticias falsas
Odiador
Soñadores
Súperbacteria
Trans
Turismofobia
Uberización
Ganadoras de otros años
AÑO
2013 Escrache
2014 Selfi
2015 Refugiado
2016 Populismo

«Muchas veces el rechazo a los inmigrantes o refugiados no viene del hecho de que sean personas de determinados grupos étnicos o países. Cuando llegan otras personas de esas mismas etnias y orígenes como turistas, futbolistas de éxito, artistas o empresarios son muy bienvenidos. Por tanto hay algo detrás de eso, que es la aversión al pobre. La aporofobia», sostiene Javier Lascuraín Sánchez, coordinador general de la fundación.

El director general de Fundéu, Joaquín Muller, precisa que el joven neologismo que define una aversión antigua y excluyente «da nombre a una realidad, a un sentimiento que, a diferencia de otros, como la xenofobia o la homofobia, y aun estando muy presente en nuestra sociedad, nadie había bautizado». De hecho el pasado mes de septiembre y antes de que fuera incorporada al Diccionario de la Legua Española, el Senado aprobó una moción en la que solicitaba la inclusión de la aporofobia como circunstancia agravante en el Código Penal.

Tras elegir escrache (2013), selfi (2014), refugiado (2015) y populismo (2016), Fundéu opta en esta ocasión por un término joven e innovador que alude, sin embargo, a una realidad social arraigada y muy antigua.

Lascuraín enfatiza que la Fundéu no busca la palabra «más bonita ni la más oída», y que valora la combinación entre interés lingüístico, informativo y social. «Si bien este año la ganadora no es la que más ha aparecido en los medios, su relevancia radica en que es un término nuevo que se está abriendo camino y es necesario ponerlo sobre la mesa», argumenta. «Aunque no sea un concepto familiar, su significado está detrás de muchas de las noticias que sí están en primera plana: los muros que se levantan, las migraciones forzadas, algunos movimientos sociales y políticos de rechazo a la gente que llega», enumera.

El director de Fundéu destaca «la importancia de poner nombre a las cosas para hacerlas visibles». «Sin él -agrega- esas realidades no existen o quedan difuminadas. No se pueden defender o denunciar». «Esta vez la filósofa valenciana ha hecho una gran aportación a la sociedad y al idioma, y Fundéu considera que es merecedora de ser elegida palabra del año», plantea.

Adela Cortina publicó este año su ensayo 'Aporofobia, el rechazo al pobre' (Paidós) en el que reflexiona sobre esta fobia social reiterando que los extranjeros, cuando tienen medios, no producen rechazo. «Lo cierto es que las puertas se cierran ante los refugiados políticos, los inmigrantes pobres que no tienen que perder más que sus cadenas. Las puertas de la conciencia se cierran ante los mendigos sin hogar, condenados mundialmente a la invisibilidad. El problema no es entonces de raza, de etnia ni tampoco de extranjería. El problema es de pobreza», arguye.

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