Una amiga rumana de Morate declara que les confesó los dos asesinatos

La hermana de Laura del Hoyo increpa a Morate, ayer, a la llegada a la Audiencia de Cuenca. :: J. O. / efe/
La hermana de Laura del Hoyo increpa a Morate, ayer, a la llegada a la Audiencia de Cuenca. :: J. O. / efe

Los familiares de Marina, la exnovia del acusado, agradecen a la Policía el esfuerzo que llevó a la detención del presunto criminal

J. VICENTE MUÑOZ-LACUNA TOLEDO.

Sergio Morate, acusado de haber matado a su exnovia, Marina Okarinska, y a una amiga de ésta, Laura del Hoyo, el 6 de agosto de 2015 en Cuenca, escuchó ayer las primeras declaraciones de testigos que aseguran que él les confesó haber asesinado a las dos jóvenes. La esposa de su amigo Istvan Horvath -compañero de celda de Morate por una anterior condena por violencia de género- relató a través de videoconferencia, desde Rumanía, que el acusado le confesó haber matado a su exnovia cuando se refugió en su casa en Rumanía, país al que presuntamente huyó en coche tras cometer el doble crimen.

Según este testimonio, Morate telefoneó a su casa el 10 de agosto porque estaba perdido en la frontera entre Austria y Hungría. Su marido y otros familiares fueron a recogerlo y, una vez en su domicilio, les dijo que había matado a Marina. Sin embargo, no le tomaron en serio hasta que al día siguiente esta testigo, de nombre Sofía, halló en internet noticias que contaban el hallazgo de los cadáveres de Marina y de su amiga Laura.

También testificó por videoconferencia desde Rumanía un hermano de Istvan Horvath, quien afirmó que Morate le pidió que le alquilara un apartamento en este país por unos meses. Quien no acudió a testificar fue el propio Istvan, que se encuentra en Alemania sin domicilio conocido.

Alina Okarinska, hermana de Marina, quiso agradecer a las puertas de la Audiencia Provincial de Cuenca el trabajo policial en la investigación del doble crimen y, sobre todo, el testimonio del inspector jefe de la Brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional de Cuenca, según el cual, Morate se dirigió a los agentes que lo recogieron en España tras su extradición de Rumanía indicando que «la he liado gorda, estoy jodido, sé que lo tengo bastante mal». Este policía declaró que Morate reconoció que se había arrepentido de haber matado a Laura y que estaba muy enamorado de su expareja, Marina.

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