El Alto Leza suena a blues

Doghouse Sam posa en la plaza del Arbolito de Laguna al finalización su directo. :: D.M.A.
Doghouse Sam posa en la plaza del Arbolito de Laguna al finalización su directo. :: D.M.A.

El festival de Laguna de Cameros reúne a cientos de espectadores en su segunda jornada

DIEGO MARÍN A. LAGUNA DE CAMEROS.

Una vez más el Cameros Blues Festival volvió a ofrecer uno de esos momentos fantásticos, inolvidables. Fue al atardecer, en el concierto de los belgas Doghouse Sam & His Magnatones. Algo se barruntó cuando empezaron a llegar moteros con sus grandes máquinas, cuando se abarrotó la LR-250 colapsando el poco tráfico que soporta pero, sobre todo, cuando el público, cientos de personas en la plaza del Arbolito, arrancaron a bailar como poseídos por el diablo. Pero el diablo era el trío Doghouse Sam & His Magnatones, guitarra, contrabajo y batería, rockabilly clásico que encantó al público de Laguna de Cameros. Y no fue para menos. Bailaron hasta los perros. Fue una hora y media que se hizo corta, pero muy intensa, y tuvo la capacidad de reunir a espectadores de todo tipo, desde concejales de los Ayuntamientos de Logroño y Haro hasta Iranzo, el músico riojano que presentó su candidatura para participar en Eurovisión. El directo fue un rockabilly vibrante que hizo mover el esqueleto. Antes actuaron Vanessa & The Criminals, una banda soriana más sencilla que cumplió su papel de teloneros de un cabeza de cartel. Su repertorio se basó en canciones breves y clásicas, aunque los temas más celebrados fueron dos versiones de Amy Winehouse. No fueron los dos únicos directos del día, pero sí los más multitudinarios. Por la mañana actuaron D. Maha's Miracle Tonic y, por la noche, Edu 'Bighands' Trío y Los Saxos del Averno, banda madrileña liderada por el logroñés Daniel Niño. Es un hecho que el Cameros Blues Festival, ya en su quinta edición, está creciendo. A pesar de la coincidencia en el calendario con más fiestas y festivales, ya no se puede ni aparcar mal en Laguna de Cameros. Pero es un proceso natural. Un festival en un pueblo encantador, con conciertos gratuitos y cada vez mayores servicios, más barras, más zonas de acampada y, sobre todo, un ambiente familiar y agradecido. «Entre el sitio y la gente, que no son muy feos...», bromeó Vanessa, la cantante de The Criminals.

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