Alimenta tus ojos

Las verduras deben formar parte indispensable de la dieta ya desde niños. :: fotolia
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Las verduras deben formar parte indispensable de la dieta ya desde niños. :: fotolia

El tipo de dieta puede afectar al desarrollo de la retinopatía diabética, la hipertensiva, las oclusiones vasculares y la degeneración macular La alimentación previene enfermedades oculares retinianas

ANA ISABEL OCA

logroño. La alimentación se define como la acción y efecto de alimentar o alimentarse así como el conjunto de las cosas que se toman o se proporcionan como alimento.

Los grupos alimenticios están clasificados en seis categorías que quedan definidas en la pirámide alimentaria o pirámide nutricional, que es un gráfico diseñado con el fin de indicar de forma simple cuáles son los alimentos que son necesarios en la dieta, y en qué cantidad deben consumirse para lograr una dieta sana y equilibrada.

Existen grandes evidencias de que el estilo de vida en el que se incluye el tipo de dieta y las modificaciones de la misma, tiene un gran impacto sobre la salud y el desarrollo de diversas enfermedades, entre ellas las oftalmológicas.

Si la alimentación de los pacientes no cubre los nutrientes recomendados, se puede recurrir a suplementos

El tipo de alimentación ha sido vinculado con la prevención de enfermedades oculares retinianas, entre las que se encuentran la retinopatía diabética, retinopatía hipertensiva, oclusiones vasculares retinianas y la degeneración macular asociada a la edad.

Se conoce como dieta mediterránea al modo de alimentarse basado en una idealización de algunos patrones dietéticos de los países mediterráneos, especialmente: España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y Malta. Las características principales de esta alimentación son un alto consumo de productos vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos), pan y otros cereales (siendo el trigo el alimento base), el aceite de oliva como grasa principal, el vinagre y el consumo moderado de vino. Este tipo de dieta ha demostrado su influencia en la salud ocular reduciendo el riesgo de degeneración macular, disminuyendo la prevalencia de cataratas y reduciendo el riesgo de ceguera en sujetos con diabetes mellitus en diferentes estudios, por lo que su importancia es indiscutible.

se ha convertido en una de las epidemias más importantes del siglo XXI, y por tanto, en una de las enfermedades de mayor trascendencia socio-sanitaria. La dieta desempeña un papel importante en el desarrollo, control de la enfermedad y aparición de sus complicaciones oculares como es la retinopatía diabética. Esta grave complicación ocular de la diabetes mellitus es la causa más frecuente de ceguera legal entre los 20 y 65 años en los países industrializados. Sin existir un alimento perfecto, se ha demostrado que la adhesión a una dieta mediterránea con aceite de oliva virgen-extra reduce el riesgo de sufrir retinopatía diabética, siendo además importante el ajuste del número de comidas a la dieta y a la actividad física, evitando las reducciones bruscas de glucemia ya que pueden precipitar y agravar la retinopatía diabética produciendo pérdidas de agudeza visual. Participar de un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada acompañada de ejercicio de forma regular es imprescindible para conseguir un buen control de la diabetes mellitus y reducir sus complicaciones.

, bien sea arterial (embolia) o venosa (trombosis) son fenómenos obstructivos frecuentemente causantes de pérdida de visión. Los principales factores de riesgo para presentarla son la hipertensión arterial, diabetes mellitus, trastornos sanguíneos, enfermedad cardiovascular y obesidad. Por lo tanto, todos estos pacientes deben seguir una serie de recomendaciones en cuanto al tipo de ingesta para intentar conseguir y mantener un perfil cardiosaludable que pueda prevenir la enfermedad ocular entre otras posibles complicaciones. Es fundamental la reducción de la ingesta de grasas saturadas y el aumento en la ingesta de alimentos que incluyan ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (arenque, salmón, trucha) así como vigilar el aporte de sal en las comidas.

es una enfermedad progresiva que afecta a la parte central de la retina, la mácula, produciendo pérdida de agudeza visual y siendo ésta la principal causa de ceguera legal a partir de los 55 años de edad en el mundo occidental. Es una enfermedad altamente invalidante en la que intervienen diferentes factores de riesgo. Entre los factores de riesgo no modificables incluimos la edad y la genética siendo el hábito tabáquico en principal factor de riesgo modificable, por lo tanto el abandono del mismo es fundamental.

Entre otros factores de riesgo modificables, aunque con menor evidencia, encontramos el tipo de alimentación, siendo en esta enfermedad retiniana especialmente significativa. Entre los componentes más destacados a incluir en la dieta de los pacientes con DMAE se encuentran la luteína (espinaca, brócoli, papaya), zeaxantina (calabaza, naranja, kale), vitamina D, C (frutas cítricas y verduras), E (huevos, cereales, germen de trigo, nueces), zinc (ostras, carnes rojas), selenio (langosta, riñones e hígado), resveratrol (frutos rojos y uvas, una copa de vino tinto en las comidas) y ácidos grasos omega-3 (salmón natural, atún, anchoas).

En ocasiones la alimentación de los pacientes no va a cubrir los requerimientos nutricionales recomendados por lo que el consumo de suplementos nutricionales puede ser recomendable en algunos pacientes, especialmente en aquellos con DMAE, siendo el papel de estos complementos nutricionales en otras patologías retinianas más controvertido pues todavía queda mucho por estudiar.

Siendo por lo tanto la alimentación y nutrición dos aspectos fundamentales para el bienestar general en relación a diversas enfermedades, entre ellas las oculares, debemos cuidarla incluyendo en nuestra dieta sencillas y sanas recetas que nutran nuestros ojos como por ejemplo esta:

Ingredientes: grosella roja, 2 kiwis, 200g de uvas rojas, 1/2 piña, 1 limón, 1 lima, 1 papaya, arándanos, 20 g de pistacho, menta (opcional).

Preparación: Pica la papaya, el kiwi y la piña y colócalo en un bol. Agrega los arándanos, las uvas y la grosella roja. Exprime el jugo de limón y lima en la fruta. Permite que la fruta se maride durante una hora. Sirve la ensalada de frutas en un plato y espolvoréala con menta picada y pistacho.

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