La agonía de Alfie al retirarle los médicos el soporte vital conmueve al mundo

El pequeño Alfie, intubado en el hospital de Alder Hey en Liverpool.
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El pequeño Alfie, intubado en el hospital de Alder Hey en Liverpool. / AFP

El Papa e Italia intervienen sin éxito para trasladar a Roma al pequeño británico que sufre una degeneración incurable

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El mundo contiene la respiración por Alfie Evans, un bebé inglés de 23 meses aquejado de una rara enfermedad degenerativa para la que la sanidad británica no ha encontrado curación. El hospital en el que está ingresado decidió ayer retirarle los cuidados intensivos y el sistema de ventilación para evitarle un sufrimiento que considera innecesario. Anoche seguía aferrado a la vida, en una agonía que conmueve al mundo y que ha provocado un dramático debate y una batalla legal. Con el consentimiento de su familia, el Papa y el Gobierno italiano intervinieron ayer sin éxito con la idea de trasladar a Alfie a un centro pediátrico de Roma, administrado por el Vaticano, para ofrecerle un tratamiento médico. Sin embargo, los jueces ingleses y el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se han negado hasta ahora a esa posibilidad.

Hijo de Kate, de 20 años, y de Tom, de 21, Alfie Evans nació en mayo de 2016. Está ingresado en el hospital infantil de Alder Hey, en Liverpool. Su apariencia es la de un niño sano, pero no tuvo un desarrollo normal y se encuentra en estado semivegetativo, con regulares brotes epilépticos. Sufre, según los médicos, un progresivo y catastrófico deterioro de su tejido cerebral por causas que no conocen, pero que asocian con alguna variación mitocondrial perniciosa. Sus médicos llegaron a la conclusión de que el mantenimiento del sistema de apoyo a la vida de Alfie podría estar causando dolor al niño. Según este diagnóstico, podía prolongar, por un largo tiempo dada la calidad de las instalaciones, una vida cuya única expresión son los espasmos. El consenso médico en el hospital es dejar a Alfie con cuidados paliativos, que es su situación actual.

Los padres han contado con el apoyo de despachos de abogados asociados a la Iglesia católica para emprender una larga batalla en los tribunales. Hay vigilias ante la puerta del hospital, formados por grupos de apoyo a los padres. Tras conocerse que el Tribunal de Estrasburgo no aceptaba el recurso, varios hombres y mujeres intentaron entrar ayer en el recinto por la fuerza. El padre ha denunciado que hay policías en el interior para impedir que él saque a su hijo del hospital.

En esas circunstancias, Angelino Alfano y Marco Minniti, ministros de Exteriores e Interior de Italia, dieron el lunes a Alfie la ciudadanía italiana. En un comunicado manifestaron la esperanza del Gobierno de Roma de que su decisión permitiera «que el niño sea trasladado inmediatamente a Italia». El papa Francisco, que recibió al padre hace nueve días, mostró su apoyo a la familia y pidió, en su cuenta de Twitter, que «se les conceda el deseo de buscar nuevas formas de tratamiento».

Tom Evans emprendió de nuevo el camino a los tribunales, donde un juez rechazó su petición. Su hijo es británico y ha vivido siempre en Reino Unido, dijo el juez, que no duda sobre la jurisdicción de los tribunales británicos.

Los jueces oyen en estos juicios a los abogados del hospital, a los de los padres y a una abogada que actúa en nombre del niño nombrado por el tribunal. Todos han confirmado en sus sentencias el principio establecido en casos previos similares: el poder de los padres sobre sus hijos no es absoluto según la ley y los tribunales pueden fallar en su contra.

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