«Al acabar la universidad la mujer tiene que buscar empleo estable... y los años pasan»

El ginecólogo José Luis González. :: díaz uriel
/
El ginecólogo José Luis González. :: díaz uriel

Vitrificar los óvulos permite acceder a la maternidad cuando la fertilidad decae, después de completar los estudios o afianzarse en el mercado laboral José Luis González Ginecólogo

M. MAYAYO LOGROÑO.

Habrán oído hablar de la vitrificación de óvulos por parte de famosas como Eva Longoria o Sofía Vergara; una forma de no renunciar a ser madres en el futuro -justifican- sin que afecte a su estrellato actual. No hay que ir tan lejos. Puede que después del paso por la universidad; dedicarse en cuerpo y alma a másteres y mil y un cursos; entregarse a la búsqueda de un trabajo estable y tratar de ascender en el pedregoso escalafón laboral, a esta 'supermujer' de a pie le queden pocas ganas de abrir el frente de cambiar pañales. El reloj biológico, inflexible, obvia esta asfixiante carrera de fondo y, tal vez, cuando ella sienta la llamada de la maternidad no haya vuelta atrás. Pueden ser cuestiones laborales pero también sociales o personales las que llevan a las féminas a retrasar la maternidad hasta los cuarenta. La vitrificación de los óvulos, como señala el ginecólogo José Luis González, es una oportunidad para acceder a la maternidad con garantía cuando la fertilidad falla. Ser mujer de éxito y madre no tienen por qué discurrir a dos velocidades que nunca convergen.

-¿En qué consiste esta técnica?

-En cada ciclo menstrual la mujer genera un óvulo de forma espontánea. Lo que se hace es estimular los ovarios con un tratamiento hormonal a baja dosis -no repercute en la salud- que permite obtener más óvulos, lo ideal son doce. Dura diez o doce días y es un tratamiento inocuo, subcutáneo, igual que el pinchazo de insulina de los diabéticos, con lo cual es muy cómodo. Se controla ecográficamente y, después, en quirófano con sedación general se extraen los óvulos por aspiración y se congelan.

«El perfil que llega a las consultas es una mujer entre 35 y 40 años y que tiene las ideas muy claras» «Con 25 años la mujer piensa en formarse, vivir un poco la vida y luego ya habrá tiempo de tener hijos»

-¿Qué ventaja tiene frente a los procesos tradicionales?

-La cuestión es que no hay nada similar. Esto se viene haciendo hace 4 o 5 años. En el método tradicional, era muy fácil congelar el esperma. Pero el óvulo, que tiene un alto porcentaje de agua, no soportaba esa congelación, se cristalizaba y se rompía. Era imposible. Ahora, con la vitrificación, que para entendernos es una congelación ultrarrápida, lo conseguimos en breves momentos de manera que no le da tiempo a cristalizarse. Y queda intacto el tiempo que sea.

-¿Cuál es el perfil de la mujer que accede a este tratamiento?

-Tienen entre 35 y 40 años y tienen las ideas muy claras. Quieren ser madres pero no ahora, bien porque no tienen pareja o porque laboralmente no les viene bien. Por ejemplo, hay quien ha pasado muchos años estudiando, ahora quiere vivir un poco la vida pero le da miedo no ser fértil el día de mañana.

-¿El incremento en el uso de esta técnica puede tener que ver con la dificultad de la mujer para desarrollar la maternidad en una edad biológica más favorable y verse 'obligada' a posponerla en pro de su carrera profesional?

-Evidentemente el mundo laboral tiene influencia pero yo creo que son varios factores. Una persona cuando termina la universidad ya no puede empezar a trabajar, tiene que hacer un máster o cursos, luego hay que encontrar un trabajo estable... y los años van pasando. Eso por un lado y, por otro, está claro que vivimos un mundo hedonista. Todo el mundo te recuerda que un hijo te cambia la vida y hay muchas mujeres que no están por la labor, que se han sacrificado diez años para hacer una carrera o mejorar laboralmente y ahora quieren vivir un poco. También hay un porcentaje que quiere ser madre soltera y otro, en la franja de los 36 o 37 años, a las que les gustaría formar una familia pero no han encontrado su pareja.

-¿Es un procedimiento caro?

-Estamos hablando de 2.000 ó 3.000 euros por congelar óvulos. Hoy en día con la crisis y sobre todo para los jóvenes de 30 años no es una cantidad fácil.

-Comenta que cuanto antes lleguen a las consultas, mejor.

-Las pacientes llegan rondando los 40 años y es difícil conseguir 12 óvulos con la estimulación ovárica. Lo ideal para este técnica es estar por debajo de los 35 años; por encima de esa edad, la reserva ovárica va disminuyendo y hay que someter a la paciente a varios ciclos de tratamiento para conseguirlos. Hay que mentalizar a los ginecólogos de que tienen que fijarse en las revisiones anuales en la reserva ovárica de la mujer de cara al futuro.

-Los detractores de esta técnica apuntan que más valdría una auténtica política de conciliación laboral y familiar.

-Eso es un tema de orden político. Yo creo que hay muchos factores. ¿Quién quiere formar hoy una familia con 25 años? Es complicado. Con esa edad, la gente piensa en formarse, prepararse para un trabajo estable, vivir un poco la vida y, luego, ya habrá tiempo de tener hijos. Es complicado.

-Hay grandes empresas que subvencionan estos procesos en sus talentos femeninos para que posterguen la maternidad, se centren en su carrera y entreguen sus mejores años a la empresa.

- Vivimos en un mundo de productividad y si tienes a una persona a pleno rendimiento con 30 años... No me extraña que pueda llegar a suceder.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos