«Se me abren las carnes con quien se cree superior; es un síntoma tan grave de estupidez...»

María Elvira Roca ha trabajado en el CSIC, ha enseñado en la Universidad de Harvard y ahora lo hace en un instituto. :: l.r./
María Elvira Roca ha trabajado en el CSIC, ha enseñado en la Universidad de Harvard y ahora lo hace en un instituto. :: l.r.
Elvira Roca Barea | Filóloga y escritora

La autora de la aclamada 'Imperiofobia...' pondrá los acentos sobre las íes de la Historia en el Aula de LA RIOJA-UNIR (20.00 horas), donde presenta '6 relatos ejemplares 6'María

ESTÍBALIZ ESPINOSA LOGROÑO.

Ana de Sajonia, Lutero, Calvino, Felipe Guillermo de Orange-Nassau, Shakespeare... y numerosos personajes anónimos desfilan por '6 relatos ejemplares 6', una serie de cuadros casi costumbristas donde María Elvira Roca Barea (El Borge, Málaga, 1966) ajusta cuentas con los protestantes, con su superioridad moral y manipulaciones a lo largo de la historia. La charla se puede seguir en directo en este enlace.

-Me temo que este libro no se lo van a traducir al alemán.

-Me temo que no, pero estaría bien porque nosotros hemos traducido con admirable ecuanimidad cuanta obra literaria se ha escrito en la Europa occidental en la que los españoles éramos horribles, malvados y perversos, y no nos hemos arrugado ni sufrido ninguna crisis existencial. Así que animo a fomentar la autocrítica.

-En '6 relatos ejemplares 6' denuncia la supremacía moral del protestantismo y sus manipulaciones y falsos mitos en detrimento de la Europa mediterránea. A fecha de hoy, la cosa no parece que haya cambiado mucho.

-No. La cosa ha permanecido a lo largo de los siglos y con el tiempo se ha adornado y dibujado un mapa de Europa con unas coordenadas morales que apuntan hacia el Norte y que está perfectamente aceptado incluso en el Sur, que asume y considera que los del norte son mejores, más honrados y trabajadores, menos corruptos, etc., etc...

-Una realidad que arranca con el cisma del XVI.

-Sí, en el que las iglesias cismáticas amueblan su necesidad de existir por separación de una Iglesia católica que es corrupta, putrefacta y lo peor de lo peor. No hay más que ver las campañas propagandísticas, con imágenes horribles, que salen del taller de Gutenberg de la mano de Martin Lutero y otra gente. Lo chocante es que también los católicos absorben ese punto de vista.

-¿Y cómo se explica esto?

-La Iglesia Católica adopta la actitud de querer recuperar a esos 'hijos pródigos', aceptando todos los defectos, culpas y vicios que se le achacan, y con ella los pueblos que son católicos, independientemente de que se sea creyente o no. Y está claro que España es una nación de cultura católica. Desde entonces, esa supremacía moral del norte ya nadie la cuestiona. Fíjese lo que sucedió el año pasado con el Papa de Roma, que sacó sellos y puso en el Vaticano la imagen de Martin Lutero, que es un señor que lo más suave que hizo fue panfletos en los que se veía a la gente defecando sobre la autoridad del Papa. Y esto es muy grave; hay que hacérselo mirar. La Iglesia Católica está en estas políticas de recuperación de sus 'hijos pródigos' del Norte dejando absolutamente abandonados a aquellos que permanecieron dentro de la Iglesia, y eso es un obús en la línea de flotación de la moral y la autoestima de los pueblos católicos.

-Además de libros como el suyo, ¿cómo se acaba con quinientos años de supremacía protestante?

-Yo he hablado de una razón de esta supremacía, pero hay más, como la que tiene que ver con la deserción de las élites, que han perdido el partido por incomparecencia. Desde el siglo XVIII en adelante nuestras élites desertaron de defendernos de los ataques por distintos frentes; es más, se sumaron al enemigo. Y así tenemos a esos afrancesados, que no son más que la gente que absorbe la idea francesa de la Ilustración de que España es un país atrasado, inculto... Desde entonces es absolutamente normal escuchar aquí a gente hablando de esta mierda de país, de la puta España, etc. y los españoles están tan acostumbrados a eso que no reaccionan. Si usted hace eso en cualquier otro país, el clamor de la opinión pública no le dejaría salir a la calle.

-¿Con qué despropósitos históricos se le abren más las carnes?

-Se me abren muchísimo las carnes con la gente que se cree superior en cualquier orden de la vida, me parece un síntoma tan grave de estupidez... Y más con que esto sea aceptado con tanta naturalidad en Europa. Nos enteramos del fraude colosal de la Volkswagen y nadie dice ni pío de la fiabilidad alemana. Tenemos una gigantesca Alemania que ha arrastrado al continente a dos guerras bestiales con infinidad de muertos, y que sigan pensando que hay en ellos una superioridad moral es un espejismo grotesco. No puedo entender que las élites del sur de Europa no hayan respondido a eso de una forma contundente para que dejen de mirarnos con desprecio.

-Ahí está el tema Puigdemont...

-... en el que nos han tratado como si esto fuese una república bananera, y no hemos sabido contraatacar. Fíjate que en el 2016 el Constitucional alemán prohibió un referéndum de autodeterminación en Baviera, y como si nada. Es el colmo del desprecio y nadie parece dispuesto a reaccionar.

-Acabamos de vivir una moción de censura en España; el pulso entre nacionalistas y constitucionalistas ya no es un juego; los independentistas se hacen fuertes... ¿Qué nos está pasando?

-Que el Estado no se defiende. Llevándolo a unos términos de enorme simpleza, digamos que los españoles hemos permitido que esas minorías tengan capacidad de decisión sobre la inmensa mayoría. El Estado ha demostrado una debilidad absoluta en esta crisis y si la cosa no va a peor es porque la masa crítica del país está mostrando una capacidad de resistencia enorme. Pero no podemos seguir permitiendo que las minorías decidan sobre la mayoría, es absolutamente antidemocrático. Eso habrá que arreglarlo en algún momento.

-Pero nos cuesta reaccionar.

-En España, como sabemos que las élites nos fallan, las reacciones son de abajo a arriba, y eso tarda en cobrar forma. Pero yo tengo una fe absoluta en este país y sé que vamos a salir de ésta, lo que no sé es cómo ni de qué manera. Este fenómeno de la balcanización, de los nacionalismos, está creciendo en toda Europa a velocidad alarmante y obedece a causas muy profundas que sería largo de intentar explicar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos