Un uso «responsable» del «lenguaje de las emociones»

Un uso «responsable» del «lenguaje de las emociones»

Continúa en San Millán el XIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo

LA RIOJA

Los participantes en el XIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que se celebra en San Millán de la Cogolla (La Rioja), han abogado hoy por el uso «responsable» del «lenguaje de las emociones», en especial en los medios de comunicación.

Esta es una de las ideas en las que han coincidido los periodistas, escritores, lingüistas y psicólogos que participan en el seminario, que analiza «El lenguaje en la era de la posverdad» y está organizado por la Fundación San Millán y la Fundación del Español Urgente (Fundéu), promovida por la Agencia EFE y el BBVA.

Las intervenciones de los asistentes, recoge EFE, han estado precedidas por una conferencia de la investigadora en Lenguaje y Emoción en el Centro Suizo de Ciencias Afectivas de la Universidad de Ginebra, , Cristina Soriano, quien no ha acudido a San Millán por problemas de Salud y ha expuesto su trabajo David García, investigador en el Centro de Ciencias de la Complejidad de Viena (Austria).

Este trabajo señala que las palabras que pronuncian las personas tienen «valencia», que es si en ellas predomina lo positivo o lo negativo; contienen opciones de «activación», que es «la energía que nos dan; incluyen »potencia«, si se refieren »a cosas fuertes o débiles«; y »novedad«, si aluden »a lo que podíamos esperar o a lo que no conocemos«.

Ha defendido que «el lenguaje de las emociones está presente en todos los niveles del lenguaje» y «eso tiene efectos explícitos y otros más inconscientes» y «eso hace que sean un arma para la manipulación».

En torno a esta intervención, la periodista Lucía Méndez ha incidido en el concepto de «inteligencia emocional», que «se puso de moda como algo positivo, pero ahora lo emocional se ha vuelto negativo porque hablamos de emociones y pensamos en cosas malas».

Y en el periodismo, ha asegurado, «ahora tienen un gran poder los informáticos, que te dicen qué palabras poner en un titular porque son las más buscadas, y son siempre palabras negativas, oscuras, es como si el mundo se hubiera vuelto oscuro, hostil».

En esa línea, la filósofa y periodista Irene Lozano ha señalado que los algoritmos informáticos «se utilizan para que estemos enganchados a internet el mayor tiempo posible» y, para eso, usan las emociones, en especial las negativas porque «algo indignante genera un comentario indignante y hace que te indignes más».

Ante eso, ha subrayado que «quien no está legitimado para manipular es el periodismo», pero «cada vez es más irresponsable porque cada vez incurre más en recursos que no son suyos, sino de la publicidad o la política».

El director del Diario La Rioja, José Luis Prusén, ha admitido que el periodista, «cuando transmite una información, lo hace contaminado por sus propias emociones».

Ha defendido que, aún así, el periodismo se ejerce desde un punto de vista «de la ética de la verdad y del compromiso con la verdad», «verificando los hechos» y «no para educar, pero sí para contribuir a hacerlo».

El catedrático de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid, José Miguel Fernández Dolls, ha afirmado que «se quiera o no, la prensa tiene efectos educadores».

Por eso, cree que «la tentación del periodista, en la que no hay que caer», es «generar temas emocionalmente atractivos», como «el resentimiento o la vergüenza pública» y también sobre «cosas atractivas, que venden bien».

En esa labor de pedagogía, el catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Murcia, Emilio Martínez, ha reclamado «responsabilidad» a los periodistas para «defender unos mínimos», como «el concepto de respeto o que el discurso del odio está mal» porque «la posverdad va contra eso y hay que hacerle frente».

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