La Rioja

«En pocos años podremos modificar nuestros destinos genéticos»

  • El científico Siddhartha Mukherjee, ganador de un Pulitzer, asegura que esa manipulación irá «contra la misma esencia del ser humano»

Nuestras sociedades se acercan cada vez más a los relatos clásicos de la ciencia ficción. El científico y ganador de un Pulitzer Siddhartha Mukherjee (Nueva Delhi, 1970) mostró ayer en Barcelona una visión inquietante de un futuro no demasiado lejano, en el que las personas con más posibilidades económicas podrán modificar su destino genético a su antojo y evitar riesgos de enfermedades. Será posible gracias a los rápidos avances de la investigación científica, mientras que la población con menos recursos quedará excluida de ese privilegio.

El relato de Mukherjee guarda numerosos paralelismos con la mítica distopía descrita en un 'Un mundo feliz' de Aldous Huxley, en la que la sociedad se encuentra estratificada en función de la manipulación genética. Con la diferencia de que el escritor no es un autor de ciencia ficción. Sus afirmaciones se basan en los hallazgos recientes de la ciencia, que están planteando severos dilemas éticos.

«En la lotería genética todos somos iguales. Pero en pocos años podremos modificar nuestros destinos genéticos. Esta posibilidad creará una brecha enorme que irá contra la misma esencia de lo que significa ser humano, y que sólo unos pocos podrán permitirse. ¿Queremos una sociedad así?», se preguntó el médico de origen bengalí afincado en Nueva York, quien visitó Barcelona para presentar su nuevo libro 'El gen, una historia personal' (Debate) y participar en el ciclo 'Conversaciones en la Pedrera' de la Fundación Catalunya La Pedrera.

Información «aislada»

En el libro, el autor recorre a lo largo de más de 700 páginas y durante varios siglos las investigaciones llevadas a cabo para descifrar el código fuente que nos hace humanos. La obra, que ha supuesto todo un acontecimiento literario en los países anglosajones, aborda el nacimiento, el desarrollo y el futuro de uno de los conceptos «más poderosos y más peligrosos de la historia de la ciencia: el gen, la unidad fundamental de la herencia y la unidad básica de toda la información biológica».

Este ensayo ha visto la luz seis años después de la publicación de 'El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer', un libro que le hizo merecedor de premio Pulitzer de no ficción en 2011. En su monumental ensayo identificaba los momentos claves en torno al abordaje terapéutico de la enfermedad a lo largo de la historia. «Tras ganar el galardón, un periodista me dijo que ya había alcanzado la cima en mi carrera. Que no podría llegar más alto. Ese comentario me marcó y en aquel momento pensé que no escribiría más libros», aseguró el autor. «Han ocurrido cosas que me han hecho cambiar de opinión. Entre ellas, el vertiginoso ritmo con el que avanza la ciencia. Toda esa información no puede quedarse aislada en un laboratorio. Tiene que ser conocida por la opinión pública y debe generarse un necesario debate en la sociedad, porque son temas que nos atañen a todos», añadió.

También existen motivos personales que le han empujado a escribir el libro. Según explicó el científico, en su familia existen numerosos casos de enfermedades genéticas como la esquizofrenia o los trastornos bipolares. «Mi padre, quien falleció hace seis meses, no lo llevó nada bien. Le destruyó el alma. He visto necesario escribir sobre un tema que para mí no resulta nada abstracto. Es algo íntimo y personal», apuntó Mukherjee. En un tono didáctico, el especialista en oncología explicó que en los últimos diez años la ciencia ha logrado conocer de manera profunda el genoma humano. «Es posible leer una secuencia e interpretar si puede haber un riesgo de enfermedades. Se puede leer un embrión y escoger que se implante el que no tiene predisposición de, por ejemplo, generar un cáncer de mama. Pero claro, todo eso cuesta mucho dinero para el paciente».

A la pregunta de si ha secuenciado su genoma o el de sus familiares, ha respondido con un rotundo «no». «No quiero conocer el riesgo que tienen mis dos hijas de sufrir alguna enfermedad porque eso cambiaría mi relación con ellas», confesó.

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