La Rioja

El 'Big Bang' veneciano de la pintura moderna

'Dos ninfas en un paisaje', obra de Palma el Viejo. :: M. carretero / EFE
'Dos ninfas en un paisaje', obra de Palma el Viejo. :: M. carretero / EFE
  • El Thyssen reúne un centenar de piezas de los sensuales maestros renacentistas que cambiaron el ideal de belleza en el siglo XVI

La pintura se destruyó en la Venecia de siglo XVI para reinventarse. El Renacimiento fue literal. Acabó con un modelo oscuro y encorsetado por la religión, en el que imperaban la línea y el dibujo, para asistir al insólito triunfo del color y la sensualidad. Un arte nuevo en el que prima la mancha, cabe la improvisación y emerge una libertad vedada hasta entonces a los artistas. «Fue el 'Big Bang' de la pintura moderna», dice gráficamente Guillermo Solana, director del Museo Thyssen-Bornemisza, que con la muestra 'El Renacimiento en Venecia' ilustra esa liberadora, sensual y seminal explosión que alcanza al arte contemporáneo, hasta llegar a Pollock, Rothko, Bacon o Freud.

'Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura' es el subtítulo elegido por el comisario de la exposición, Fernando Checa, exdirector del Prado, catedrático de Historia del Arte y gran experto en el Cinquecento, «cuando Venecia se reinventa y reinventa el ideal de belleza y la pintura misma». Ha logrado reunir 89 obras excepcionales de Tiziano, Tintoretto, Veronés -el trío magno del Renacimiento veneciano-, Jacopo, Bassano, Giorgione o Lorenzo Lotto, entre otros, muchas de ellas nunca vistas en España.

Telas como la última 'María Magdalena' que pintó Tiziano, y a la que dice la leyenda que murió abrazado, y que se exhibe junto a las de San Petersburgo y Nápoles; 'El rapto de Europa', de Paolo Veronés, enorme lienzo que nunca antes había salido de Italia y que sólo dejó una vez el palacio Ducal de Venecia para viajar a Verona, o el 'Retrato de un joven en su estudio', de Lorenzo Lotto, uno de los grandes retratos del Renacimiento. Comparten protagonismo con el icónico 'Joven caballero en un paisaje' de Carpaccio, y el monumental 'Paraíso' de Tintoretto, dos joyas de la colección Thyssen incorporadas al relato de Checa.

El arte veneciano del siglo XVI brilló con renovado esplendor al liberarse del corsé religioso y academicista. De la tiranía del dibujo, la planificación y el intelecto. «Venecia establece los fundamentos de la pintura moderna, de los que surgen Rubens, Caravaggio, Rembrandt, Velázquez y los demás genios del barroco que aprenden de los maestros del Veneto», explica Solana sobre una muestra con 19 obras de Tizianio, 16 de Veronés, ocho de Tintoretto y seis de Bassano.

Son los primeros eslabones de una brillante cadena de la que también Goya forma parte, «y que llega al impresionismo, al expresionismo y la abstracción». «Al consagrar la primacía del color y la mancha, tiene una profunda huella en la pintura del siglo XX, con la liberación del pintor, la aceptación de la improvisación y la puesta en valor de lo inacabado que veremos en el 'action paiting'», precisa Solana.

Lo ratifica Checa, que ve la huella de esa nueva e inusitada libertad surgida en la renacida Venecia «en pintores como Bacon, Rothko o Freud». La excepción sería Picasso, más ligado a la tradición francesa de Ingres o Poussin. Checa ha trabajado cuatro largos años junto a Mar Borobia en esta exposición organizada en un recorrido temático con ocho secciones.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate