La Rioja

HUMOR GUARRETE

Una celebración del humor guarrete en su nivel primario tan libre y arbitraria como las narrativas que los niños inventan sobre la marcha en los patios de recreo escolares. Así es la primera entrega de las aventuras de 'El Capitán Calzoncillos y el perverso plan del profesor Pipicaca', excéntrica y refractaria a la linealidad sobreimpuesta hasta el punto de resolver mediante elipsis ilustradas los clímax de mayor intensidad.

En ocasiones víctima de un exceso de ingenio, la adaptación del tebeo del dibujante e historietista Dav Pilkey hace uso de todas las herramientas a su alcance para sellar la maravillosa amistad entre dos compañeros de colegio que han crecido juntos imaginando y grapando aventuras imposibles desde que se conocieron en una clase de ciencias.

La risa como idioma común y refugio indestructible contra la mediocridad es la gran protagonista de una película escrita y dirigida por una pareja de adultos -David Soren ('Turbo') y Nicholas Stoller ('Cigüeñas')- que bombardea el encuadre con múltiples tipos de animación -2D, stop motion, crayon, flip-books, marionetas.- para acentuar la sensación de libertad consustancial a un relato fragmentado mediante flashbacks y proyecciones paralelas a la realidad que respeta a regañadientes el clásico arco narrativo por mera cuestión de supervivencia.

Genial en la descripción de personajes que van desde el profesor sádico, pasando por el arquetípico mad doctor hasta llegar al superhéroe tarambana y sus secuaces, 'Capitán Calzoncillos' es una ventana abierta a la imaginación que coexiste en el universo de 'Jimmy Neutrón', de John A. Davis, aunque en una galaxia mucho más gamberra. Un cacaculopedopis sinfónico -esta vez, sí- expresado con inteligencia que cala con su buen ramillete de mensajes morales casi sin que el espectador se dé cuenta.

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