La Rioja

¿Por qué nos arrugamos?

:: carlos castilla / Fotolia
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  • La cantidad de arrugas en la piel depende en gran medida del tiempo que se ha estado expuesto a la acción del sol en el transcurso de los años

  • El envejecimiento cutáneo es fisiológico o por la continuada exposición al sol

Vivimos en una sociedad obsesionada por ser eternamente joven o, al menos, parecerlo. La piel envejece de la misma manera que lo hace el resto de los órganos de nuestro organismo.

A medida que envejecemos observamos y sentimos ciertos cambios en nuestra piel, el órgano más grande y visible de nuestro organismo. La piel se va secando, arrugando y comienzan a aparecer manchas y signos de envejecimiento. A medida que la piel envejece va perdiendo su elasticidad. El colágeno y la elastina, los tejidos que mantienen la tersura de la piel, se debilitan. La piel se vuelve más fina y pierde grasa, de manera que parece menos suave y gruesa.

La cantidad de arrugas de la piel depende en gran medida del tiempo que se ha estado expuesto a la acción del sol en el transcurso de los años. El sol es la causa principal de los cambios no deseados de la piel en el envejecimiento. También el tabaco, el estrés, etc. Juegan su papel en el envejecimiento de la piel y la genética que es muy importante.

El envejecimiento cutáneo puede ser de dos tipos:

1.- Envejecimiento fisiológico o 'normal', que es la lógica consecuencia del paso del tiempo. No tiene tratamiento médico dermatológico, pudiendo tan sólo mejorar con tratamiento quirúrgico.

2.- Fotoenvejecimiento, que es un proceso totalmente diferente al envejecimiento fisiológico, pero al igual que éste provoca las indeseables arrugas. En este caso éstas son el resultado de una continuada exposición al sol o a otras fuentes de radiación ultravioleta, que son responsables de cambios cutáneos indeseables, como arrugas, asperezas, etc. El fotoenvejecimiento es al menos parcialmente reversible con fotoprotección y un adecuado tratamiento.

Desde siempre la mujer, y cada vez más el hombre, ha estado preocupada por su aspecto, pero es a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando el culto al cuerpo y la estética adquieren mayor importancia. El ser humano ha adquirido un grado de salud, vivimos más años y con mejor salud y ahora quiere adquirir un grado importante de belleza. Vivimos en una sociedad obsesionada por ser eternamente joven, o al menos, parecerlo.

Dar respuesta al fotoenvejecimiento cutáneo forma parte cada vez más de la práctica dermatológica. Cada vez más personas solicitan la opinión del dermatólogo para el tratamiento en relación a las arrugas, manchas de la cara, etc. Los diversos tratamientos que usamos siempre buscan una renovación celular para eliminar las células «envejecidas» y aportar una piel con mejores cualidades cosméticas.

Existen diferentes tipos de tratamientos: farmacológicos, peeling químico, la toxina botulínica, el ácido hialurónico y diferentes tipos de rellenos, el láser, etc.

Los tratamientos farmacológicos intentan promover una diferenciación celular para que sea la misma célula la que elimine el daño causado por la radiación solar. Usamos sobre todo el ácido retinoico y sus derivados (retinoides), los alfahidroxiacidos (ácido glicólico, láctico, etc.).

El peeling químico es una técnica dermocosmética mediante la cual destruimos las capas más superficiales por la aplicación de un agente químico, cuyo objetivo es que el organismo reponga las capas destruidas, generando de este modo otras nuevas, las cuales tendrán células más jóvenes y de mayor vitalidad, y por supuesto de mejores cualidades estéticas.

Para las manchas de la cara podemos usar fármacos como la hidroquinona, el ácido azelaico, el ácido kojico, etc. Pero si se trata de lentigos solares el tratamiento con excelente resultado es el láser.

Para las arrugas empleamos la toxina botulínica, que sigue siendo un excelente tratamiento. También usamos otros fármacos o las técnicas de láser o la cirugía.

Será el dermatólogo en cada paciente, después del correspondiente estudio, el que opte por una u otra técnica o combine varias técnicas.

No olvide que unos hábitos de vida saludable son vida y salud para la piel.

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