La Rioja
Khashoggi, a su llegada a una gala celebrada en Montecarlo. :: zuma
Khashoggi, a su llegada a una gala celebrada en Montecarlo. :: zuma

Muere Adnan Khashoggi, traficante de armas e icono de Marbella

Marbella perdió ayer a uno de los iconos de la época dorada de la 'jet set'. El multimillonario saudí Sheikh Adnan Khashoggi falleció a los 81 años después de una larga estancia en un hospital londinense. No había logrado recuperarse del derrame cerebral que sufrió en 2016 y que le tenía desde entonces postrado en una silla de ruedas. Sus problemas de salud le habían obligado a abandonar sus negocios y, sobre todo, el tren de vida que le hizo famoso durante los años 70 y 80.

Khashoggi forjó su inmensa fortuna ejerciendo como mediador en la venta de armamento entre los gobiernos occidentales y los de Oriente Medio. Hijo de un médico de la familia real saudita y educado en la universidad californiana de Standford, demostró desde su juventud un excelente olfato para los negocios. Su habilidad para conseguir tratos ventajosos le granjeó el apodo de 'Mr Fix-it' y le aupó durante varios años a la cima de la lista de hombres más ricos del mundo. Se calcula que en sus años de apogeo llegó a manejar un caudal de 50.000 millones de dólares, que incluía un Boeing 747 o 23 mansiones repartidas por todo el mundo, desde un dúplex en Nueva York a una propiedad en Kenia con vistas al Kilimanjaro, pasando por la finca de 5.000 hectáreas que conserva en Marbella.

Pero fueron sus extravagantes fiestas, su ostentoso estilo de vida y sus escándalos sexuales los que le convirtieron en un personaje mundialmente conocido. Fue el primer empresario en adoptar los hábitos típicos de la realeza árabe. Supo rodearse de influyentes amigos a los que invitaba a fastuosas fiestas a bordo de su yate 'Nabila', el más grande del mundo, atracado en los puertos de Marbella, Saint Tropez o Montecarlo. Casado tres veces y padre de 11 hijos, su figura menuda vestida de smoking y su característico bigote llegaron a ser un icono del derroche que caracterizó a la 'jet' en los años ochenta.

Sin embargo, su estrella declinó a finales de la década y el brillo de sus fiestas quedó ensombrecido por las sospechas sobre el origen de su fortuna. Acusado de haber hecho negocios ilegales con el dictador filipino Ferdinand Marcos, Kashoggi dio con sus huesos en la cárcel e incluso se vio obligado a vender su amado barco, bautizado con el nombre de su hija. El mítico yate acabaría después en manos de otro célebre magnate de suerte muy dispar. Donald Trump.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate