La Rioja

«El circo moderno es pura libertad pero todavía tenemos barreras que romper»

Armando Rabanera (derecha) recoge el Max junto a sus compañeros de la compañía de circo 'eia'. :: l.r.
Armando Rabanera (derecha) recoge el Max junto a sus compañeros de la compañía de circo 'eia'. :: l.r.
  • El acróbata arnedano gana con la compañía 'eia' el Premio Max al mejor espectáculo revelación por 'inTarsi' y reivindica el circo moderno

  • Armando Rabanera Acróbata

«El circo moderno es pura libertad pero todavía tenemos algunas barreras que romper», afirma Armando Rabanera. El acróbata arnedano acaba de ganar con la compañía de circo 'eia' el Premio Max al mejor espectáculo revelación por 'inTarsi'. Tras recibir el galardón en la noche del lunes en Valencia, Rabanera regresaba ayer a Barcelona, donde tiene su sede la compañía italo-española, «todavía emocionado» pero insistiendo en su reivindicación de las nuevas artes circenses: «Todavía tenemos que seguir rompiendo cabezas para hacer entender qué es el circo que hacemos hoy en día», declaró a este diario.

Antes, en la gala celebrada en el Palau de les Arts de Valencia, Rabanera habló en nombre de sus compañeros para agradecer el galardón y pedir, entre aplausos, una categoría específica: «Estamos especialmente emocionados con este premio porque representamos a una parte de este sector llamado circo que ahora mismo se encuentra en un momento de efervescencia maravilloso y debería tener continuidad permanente en estos premios Max con una categoría propia como este año han tenido las artes de calle».

«Habernos presentado a esta edición -añadió- ya ha sido para nosotros todo un atrevimiento porque el circo no tiene categoría propia. Y a veces atreverse da sus frutos y a nosotros nos ha dado el mejor fruto. Es muy importante atreverse. Y nosotros queremos que se atreva todo el mundo: las instituciones, los políticos, los programadores de espectáculos... que se atreva el público a descubrir el circo que hacemos hoy».

Junto con el italiano Fabrizio Giannini, Rabanera fundó en 2009 la compañía de circo 'eia' ('élans imprevus accordés', impulsos imprevistos acordados), que ya con su primera producción, 'Capas', obtuvo gran reconocimiento internacional y premios como el Ciudad de Barcelona. Con 'inTarsi' han avanzado en su labor de modernizar el circo de portes y acrobacias y llevarlo a los escenarios de los teatros. Ambos espectáculos han pasado por el Bretón de Logroño y el primero por el Cervantes de Arnedo.

También han trabajado mucho en la calle, pero ahora pueden defender el circo-teatro como «un arte escénico sin límites». «Estamos supercontentos y superorgullosos de lo que hacemos y de tener la posibilidad de transmitir este maravilloso arte que es el circo que hacemos hoy en día y que no tiene nada que ver con los tigres y leones, ni con el circo contemporáneo que puede habernos traído el Cirque du Soleil».

Ellos tienen sello propio; algo muy cercano al corazón de artistas como Armando: «La gente nos ve hacer cosas increíbles en el escenario. Somos superhéroes que tenemos que entrenar muchísimas horas todos los días del año. Esto es físicamente muy duro y es muy difícil sacar adelante un espectáculo. Pero lo más bonito que han dicho de nuestro trabajo es que es circo humano».

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