La Rioja

AUSCULTACIÓN DE SCULTO

Auscultar es sondear el pensamiento de otras personas. Considerando lo bien que la gente del arte sombrea determinados asuntos, hacerlo resulta harto difícil. No obstante, diafanidad y esmero fueron evidentes en los aspectos sociales la Feria Nacional de Escultura Contemporánea.

Siendo la primera que se organiza, se comprende la dificultad de 'programar' a 16 galeristas, a 40 artistas, instalar más de 200 obras y catequizar a 80 patrocinadores y colaboradores. Los responsables han debido de seguir algún Documento de Buenas Prácticas, porque los espacios expositivos se diseñaron con criterio, posibilitando un itinerario atractivo y cómodo. Lástima la deficiente megafonía en el acto inaugural, el sofocante calor que pasamos los que fuimos vestidos como requieren estos fastos y el escaso aire, que traía olores entreverados. Si no me sentí vencedor del Minotauro (hecho filetes en el piso de abajo), al menos encontré la salida del laberinto por el hilo del perfume de Silvia Lindner y Marina Pascual.

Bien se batieron el cobre el Equipo Organizador y el Comité Curatorial para que este primer parto fuera eutócico. Congratulaciones. Entre las obras que se expusieron en el Mercado de Abastos -permítase la figura- se ofreció más merluza de pincho que panga, más solomillo que cordilla. Como la multiplicidad y excentricidad de las propuestas actuales desorientan al gran público, se programaron tres conferencias con miras a enseñarnos a aceptar la pluralidad de la representación, lenguajes y códigos; a adoptar una actitud crítica fundada en el análisis y el conocimiento, pues en la escultura contemporánea se ha pasado del bloque al no-objeto.

Muchos artistas entienden el arte si no como componente plástico de una ideología, o de una determinada política, sí como vertiente de la filosofía. De ahí que si ésta resulta abstrusa a veces, su derivada resulte ininteligible, salvo que se tenga conocimiento del 'idioma' en que nos hablan. Y como en la feria de las formas de gustos no hay nada escrito, y cualquier material es utilizable (desde las leves mariposas hasta las disuasorias concertinas), no faltaron las instalaciones. Por invitación del autor de 'Ausencias', el presidente, la alcaldesa y la consejera se llevaron una figurilla. Pero este crítico, al que no le fue concedido el privilegio de hacerse con una para ponerle el nombre de su ausente más querido (su padre), también participó involuntariamente en otra instalación: un tropezón hizo que esparciera la grava de 'Site-specific. Signos de frontera'. Todos somos artistas, como aseguró Beuys.

Me satisfizo constatar que Reyes, Balanza y Olarte compitieron sin desdoro con los más afamados; los tres resultaron primus inter pares. Pero el neonato nació con algunas faltas. Eché de menos la obra de Cenzano, Ricardo González, Orrico y G. Ortigosa. O dicho de manera menos teratológica: que en esta puesta de largo de la escultura en Logroño no se exhibieran algunas de sus piezas. La auscultación me movió a pensar que hubo celotipia entre galeristas o falta de padrinazgo. Como el éxito de la feria hace prever nuevas ediciones, esperemos que en ellas se cuente con esta cuaterna, cuyas obras son muestra de la dignísima variedad de concepciones plásticas que afloran hoy en La Rioja.

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