La Rioja

«Haces fotos buenas tú, no la máquina, y puedes hacerlas con una caja de zapatos o una Leica»

Agustí Carbonell presume de su Insignia de Oro de la AiG junto a la alcaldesa Cuca Gamarra. :: miguel herreros
Agustí Carbonell presume de su Insignia de Oro de la AiG junto a la alcaldesa Cuca Gamarra. :: miguel herreros
  • Este gran fotógrafo y editor catalán fue ayer reconocido por sus compañeros gráficos de La Rioja

  • Agustí Carbonell Fotógrafo y editor

La firma de las imágenes de prensa con nombre y apellidos, la figura del editor, tarifas dignas para el fotoperiodista... son logros que ya consiguió su generación, denominada 'de la Transición', y que hoy vuelven a ser necesarios.

Hoy en día, que todo se fotografía y vemos el mundo a través de las pantallas de nuestros móviles, ¿es más necesario que nunca el ojo profesional del fotoperiodista?

Absolutamente sí. Y aparte del fotoperiodista, es necesario volver a reivindicar el papel del editor gráfico en los medios, una figura que se implantó tras la muerte de Franco en los grandes periódicos, y además con un cargo de redactor jefe. Fue uno de los grandes logros de nuestra generación y ha desaparecido, dicen que fruto de la crisis, aunque pienso que es una excusa. También ha desaparecido el editor de texto.

¿Valoran estas figuras las propias empresas de comunicación?

Ahora no. Una de las razones por las que yo me fui del periódico es porque no había dinero para pagar lo que se tenía que pagar a un fotoperiodista. Por ejemplo, a un freelance que pasaba un mes y medio cubriendo Sarajevo y volvía con reportajes fantásticos solo le pagaban 800, 1.000 euros, y es una vergüenza. En los años noventa las tarifas eran dignas.

¿Dónde radica la grandeza, el talento de un buen fotoperiodista?

Talento hay mucho, el problema es que hoy todo el mundo que tiene un móvil se dice que es fotógrafo. «¡Mira que fotos más buenas hace este teléfono o esta cámara!», dicen, y eso es falso. El que hace fotos buenas eres tú, no la máquina, y puedes hacerlas buenas con una caja de zapatos, con una Leica o con un teléfono si eres bueno. Un fotoperiodista tiene que tener curiosidad por conocer y, después, la visión gráfica te viene de ver mucha fotografía de grandes maestros como Walker Evans, William Klein..., así vas creciendo como fotógrafo. Tienes que ser periodista y fotógrafo las 24 horas al día; esta profesión es un sacerdocio.

Usted lo ha sido en distintos ámbitos: deportivo, social, político... ¿En cuál se ha sentido más cómodo?

Estuve muchos años haciendo foto deportiva, que me gustaba más que nada por la estética. Me fijaba en gente como Raúl Cancio, que hacían fotos de fútbol en las que no aparecía la pelota; era todo estética, parecía danza. Ahora no veo fotos de ese tipo; al no haber editor falta la magia. Pero me encuentro bien en cualquier ámbito porque me gusta la fotografía en todo y, sobre todo, me gusta mucho editar porque viendo la fotos de los compañeros aprendes.

¿Cómo ve el futuro del fotoperiodismo en España?

Un poco pesimista. Veo muy buenos fotógrafos de prensa como Samuel Aranda, Clemente Bernad, Emilio Morenatti... y no pueden vivir de la prensa aquí en España. También hay que reivindicar el espacio de la fotografía en los periódicos, el espacio de calidad que tuvimos en los años 80 y 90, pero hemos ido para atrás porque no existe la figura del editor. Se la han cargado, son sueldos.

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