La Rioja

AMOR Y BALAS

Tras describir con 'Hotel Rwanda' (2004) el exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hegemónico hutu de Rwanda en 1994, el realizador irlandés Terry George nos ofrece ahora 'La promesa', cuyo argumento se centra en un triángulo amoroso con carácter internacional, en detrimento del genocidio que los turcos realizaron en 1915 con el pueblo armenio. Una etnia que tiene siempre presente que un pueblo sin alma es solamente una multitud. Por desgracia, 'La promesa' se limita a describir con más voluntad que acierto ese descafeinado enredo sentimental, tan fácil de ver como de olvidar.

Por otra parte, la aparición de un sabelotodo periodista estadounidense en el desarrollo de la intriga, interpretado sin chispa por Christian Bale, no hace sino añadir situaciones un tanto tramposas a un conjunto que exigía a gritos rigor, introspección psicológica y, por supuesto, denuncia geopolítica. Tened en cuenta que Turquía todavía no ha reconocido semejante catástrofe. Así pues, estamos ante una frustrada y frustrante superproducción de regusto inequívocamente yanqui, filmada por el esta vez poco inspirado Terry George con un engolado estilo académico, que casa mal con los hechos descritos.

Es cierto que el amor y el odio son las dos caras de una misma moneda; sin embargo, en 'La promesa', su máximo responsable sólo pone el acento en lo primero, con lo cual únicamente muestra una parte -y la menos interesante por cierto- de un tremebundo drama histórico. Porque Terry George es incapaz de establecer el necesario equilibrio entre lo épico y lo íntimo, entre lo personal y lo colectivo. Su esforzado estilo ético y estético se convierte aquí en una evidente traición al molde narrativo de su anterior película y a la honestidad que en ella demostraba, sólo presente en la cadencia fluida de sus aquilatadas imágenes, cortesía del camarógrafo eibarrés Javier Aguirresarobe.

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