La Rioja

Melendi lucha contra la final de Champions

Melendi, sobre el espectacular escenario que lució en el concierto que protagonizó en el Palacio de los Deportes de La Rioja. :: sonia tercero
Melendi, sobre el espectacular escenario que lució en el concierto que protagonizó en el Palacio de los Deportes de La Rioja. :: sonia tercero
  • Cerca de 4.500 personas acudieron a ver el espectáculo audiovisual del televisivo cantante, un popurrí de estilos

  • El músico llena el Palacio de los Deportes de La Rioja para presentar su nuevo disco 'Quítate las gafas'

Melendi ha pasado de ser ese músico gamberro que molestaba a los padres y que desagradaría a cualquier progenitor si fuera amigo de su hijo (y no hablemos ya si fuera novio de su hija), a ser el yerno ideal para las madres abuelas, ahora tan aseado, sin rastas, medidas sus palabras y actuaciones. La televisión todo lo puede. En Logroño, el pasado sábado, volvió a llenar el Palacio de los Deportes de La Rioja, esta vez con cerca de 4.500 espectadores para presentar su nuevo disco, 'Quítate las gafas'.

Desde el pasado miércoles llevaban esperando a las puertas del recinto algunas muchachas. El público fue una auténtica miscelánea social, con todas las edades, desde adolescentes hasta familias enteras con jóvenes vástagos. Incluso se vieron algunas camisetas del Real Madrid en las gradas, seguramente lavadas y planchadas para la ocasión como un traje de primera comunión. Hubo, por increíble que pueda parecer, una veintena de personas que siguieron el partido de fútbol de la final de la Champions League en una televisión habilitada dentro del recinto, al margen del concierto. Personas que, se supone, pagaron religiosamente la entrada de 34 euros.

Quizá consciente de que había entre el público algunos seguidores-fans con el corazón dividido, a las 22.32 horas Melendi hizo un paréntesis en su actuación para informar: «¡Enhorabuena a la gente del Real Madrid, que está ganando 3-1, creo!». Entonces mediaba el repertorio y se vivió el momento álgido del concierto con canciones célebres como 'Con la luna llena', 'Calle La Pantomima', 'Hablando en plata', 'Desde que estamos juntos', 'Con sólo una sonrisa', 'Cenizas en la eternidad'... Pero fue con temas como 'Destino o casualidad' con la que Melendi logró que todo el público corease sus letras. Cómo no hacerlo con versos como: «Quizá fue Michael Bolton quien metió el dedo en la yaga».

Realmente hay que reconocer que el espectáculo fue impresionante. Un enorme escenario con gigantes pantallas que emitieron continuamente imágenes alusivas a las canciones y retransmitían en directo los movimientos de los siete músicos y el propio Melendi. Por lo demás, los temas son composiciones sencillas que en un conjunto suponen un popurrí de estilos entre la rumba canalla original de este músico asturiano, el flamenco-pop y los ritmos caribeños en los que ha derivado ocasionalmente sucumbiendo a las modas, el rock-pop e, incluso, la canción melódica.

Quizá lo mejor de todo el repertorio fue 'Hombre', un poema de Pedro Sosa que cantó Melendi en formato acústico, sin artificios, y resultó lo más sincero de la noche. La gente disfrutó y eso es, al fin y al cabo, lo importante, aunque esta sea una historia como la del doctor Jekyll y mister Hyde, en clave musical. Cabe destacar la fuerte presencia policial y las medidas de seguridad en las inmediaciones del recinto, algo a lo que nos debemos de acostumbrar y que, a pesar de las molestias, siempre acaban justificándose.

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