La Rioja
El autor presentó ayer su libro en Santos Ochoa. :: jonathan herreros
El autor presentó ayer su libro en Santos Ochoa. :: jonathan herreros

«He intentado camuflarme»

  • El autor logroñés de 36 años y funcionario de la Comunidad Autónoma de La Rioja presentó ayer su segunda novela en Santos Ochoa

  • Javier Iribarren Escritor

Javier Iribarren es licenciado en Derecho y funcionario de la Comunidad Autónoma de La Rioja a sus 36 años. Este logroñés es autor de dos novelas, 'Interino' (Eunate, 2014) y 'Metástasis', que presentó ayer en Santos Ochoa.

-El título, 'Metástasis', puede dar a entender una temática, pero no, no se trata de cáncer... ¿O sí?

-Llama bastante la atención y es lo que estaba buscando. Nada que ver con el cáncer como enfermedad física, pero sí metafóricamente, porque la historia se va enquistando, como un proceso de destrucción invasivo que no tiene marcha atrás.

-En realidad, la novela trata sobre la escritura de otra novela, es decir, metaliteratura, ¿no?

-No me había planteado la cuestión de etiquetar la novela como metaliteratura. Si he creado metaliteratura no es algo premeditado.

- Y escoge como desencadenante un crimen acontecido en Logroño. ¿Es todo ficticio?

-Mi primera novela, 'Interino', estaba ambientada en Pamplona. Por la materia de la misma (la vida de un opositor, la vida funcionarial, mi experiencia como miembro de tribunales de oposición) me acució la necesidad de separarme de Logroño y de mi trabajo. Son las dos ciudades más importantes de mi vida, así que creo que Logroño merecía el empate. Y el punto de partida fue la experiencia personal de un gran amigo, empleado de banca, que en plena crisis, y recién casado, fue 'invitado', vía proceso de fusión, a trasladarse a Cataluña. Pero, afortunadamente para mi amigo, la novela pronto dejó de estar basada en hechos reales.

-Incluye conversaciones de 'WhatsApp' en la narración. ¿Deseaba modernizar al máximo la obra?

-Es una alternativa al diálogo que está a la orden del día. Y que me permite oxigenar el relato, con un tono más desenfadado, donde las faltas de ortografía o los tacos están especialmente justificados. Si con ello logro salir de un bache o avanzar hacia el siguiente hito de la novela, bienvenidos sean los diálogos. Pero no soy muy amigo de ellos. Los veo más remedio que recurso.

-Y también emplea como protagonista a una aguerrida periodista, un personaje femenino, muy común en la literatura actual. ¿Por qué?

-Por mi experiencia anterior tenía la sensación de que escribiera lo que escribiese es difícil escapar de las sospechas autobiográficas. En 'Metástasis' comparten protagonismo un hombre y una mujer. Quizá he intentado camuflarme entre ambos para evitar esa identificación.

-Además, trata sobre algunos asuntos del panorama literario y editorial. ¿Hay algo de crítica en eso?

-Algo hay. Tampoco he vivido de primera mano ese peregrinar en busca de editoriales, afortunadamente Eunate y yo nos encontramos pronto, pero nadie en el sector desconoce sus patologías. No tiene sentido que un escritor novel tenga que buscar un agente para que este a su vez le busque una editorial. Esta barrera hace que proliferen pseudoeditoriales que juegan con la ilusión del novato.

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