La Rioja

UNA HISTORIA EXTRAORDINARIA

Juanvi tuvo que pararse a coger fuerzas en mitad de los 16 escalones que hay en su casa; entonces se dio cuenta de que algo iba mal otra vez. Esto lo cuenta en un libro apasionante que escribió junto a Ana en 2014 y que devoré en un solo día. El libro me lo regalaron ellos aquella vez que fui a entrevistarlos para hablar de gastronomía y terminamos los tres con un nudo en la garganta mientras veíamos a los pájaros volar sobre el pantano de La Grajera. Yo me llevé el libro bajo el brazo y con dedicatoria. La nota que me escribieron no constaba sólo de palabras, también había dibujados unos corazones sobre los años 1960, 1990, 2003 y 2012. Son los cuatro corazones que han latido en el pecho de Juan Vicente del Álamo.

El relato vital de sus últimos treinta años está recogido en el libro 'As de Corazones', una historia que describe la entereza con la que Juanvi y su familia han superado tres trasplantes de corazón. Está escrito sin adornos, con la sencillez desnuda del que entiende que lo fundamental son los hechos, un poco al modo de Jesús Carrasco, que escribe textos maravillosos y sin florituras, desabrigados, porque quiere que sea el lector el que rellene todo ese espacio vacío con su propia emoción.

Su historia conmueve, te atrapa con esa fuerza magnética que tiene la verdad cuando se muestra directa y limpia. Es el relato de un hombre con una serenidad y un valor que sobrecogen, alguien que también admite que estuvo a punto de rendirse y se lo escribió dos veces en una pizarra a una enfermera, alguien que veía cada mañana los encierros de San Fermín en su habitación rodeado de sanitarios, alguien al que cada vez que daban el alta era despedido entre besos, lágrimas y abrazos por todo el personal del hospital.

Nada más empezar el libro Juanvi se confiesa: «No mido 1,90 ni tengo los ojos azules, ni luzco un buen tipo. Soy un hombre del montón, hijo de un matrimonio humilde». Esta idea la repite en todas las entrevistas; Juanvi se despoja de cualquier mérito porque está convencido de que no ha hecho nada fuera de lo común y que es sólo un tipo normal. No es falsa modestia, lo piensa sinceramente.

Es curioso, pero esto es lo que dice siempre la gente extraordinaria.

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