La Rioja

Se buscan sacerdotes

Cinco de los sacerdotes homenajeados ayer en el seminario. :: j.i. gasco
Cinco de los sacerdotes homenajeados ayer en el seminario. :: j.i. gasco
  • Los curas riojanos celebran a San Juan de Ávila, en una jornada en la que el obispo reclamó más trabajo para lograr vocaciones

«Cuantos más sacerdotes tuviéramos, el servicio sería mejor. Tenemos sacerdotes. los suficientes -dijo- pero es verdad que se están haciendo muy mayores, con una medía de edad alta». Afirmó en declaraciones a Diario LA RIOJA el obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, monseñor Carlos Escribano Subías.

Estas declaraciones fueron vertidas ayer en los actos oficiales con motivo de la celebración de San Juan de Ávila, que es patrón de los sacerdotes. «San Juan de Ávila es hoy en la Iglesia una figura muy emblemática y fue un elemento singular, nombrado Doctor de la Iglesia, por el exPapa Benedicto XVI», destacó monseñor Escribano.

Ayer en el seminario logroñés, que acoge las dependencias de la diócesis riojana, se festejaron actos de la fiesta de San Juan de Ávila, su fiesta patronal.

Más de un centenar de sacerdotes, de los 137 que integran la diócesis riojana, se dieron cita en los actos festivos que se iniciaron con un rezo de laudes en la capilla mayor del seminario logroñés.

En el salón de actos del seminario se celebró un acto de homenaje a los siete sacerdotes que cumplían sus bodas de oro y de plata de su ordenación, a los que el obispo monseñor Escribano hizo entrega de un cuadro-recuerdo, y donde recordaron sus vivencias y anécdotas,

Los homenajeados que recibieron una placa, en medio de fuertes aplausos, fueron por sus bodas de oro Eladio García Tre, Jesús Orúe Jorge y Lucas María Uranga Orandía (O.F.M.) y bodas de plata: José Manuel Calvo Bea y Esteban García Moreno. No pudiendo acudir dos de ellos, al encontrarse enfermos, Fernando Jiménez y José Manuel Calvo, que fueron recordados.

La ausencia de vocaciones protagonizaron las palabras del obispo riojano, monseñor Escribano, que destacó que «hay que trabajar para que no nos falten vocaciones».

Le siguió a primeras horas de la tarde una celebración religiosa, que ofició monseñor Escribano, quien fue ayudado por dos sacerdotes homenajeados que cumplían sus bodas de oro y de plata, Eladio García y José Antonio Rubio, y que presenciaron más de un centenar de sacerdotes, quienes lucían todos ellos de color blanco, que simboliza la alegría. En el altar del templo del seminario lucía destacada una imagen de San Juan de Ávila.

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