La Rioja

Donna Leon: «Mi trabajo es dar placer, no predicar»

  • La creadora del comisario Brunetti publica otra entrega de la serie, un 'thriller verde' que denuncia delitos ambientales

Aunque a Donna Leon (Nueva Jersey, 1942) le obsesiona el problema de la ecología, de la que es una militante muy activa, su obra ha pasado de puntillas sobre lo que la creadora del comisario Brunetti considera «una de las tragedias del siglo XXI». Pero en el libro número 26 de la serie, la narradora instalada en Suiza explora los delitos contra el medio ambiente. «El problema no es la derecha o la izquierda o lo que los chinos están haciendo en África. Es lo que le estamos haciendo al planeta», dice.

Su incursión en el crimen organizado relacionado con el entorno llega de la mano de su 'comissario' favorito, que debe resolver en 'Restos mortales' (Seix Barral) una intriga que implica a una gran empresa dedicada al manejo de residuos tóxicos y que podría poner en peligro el equilibrio del ecosistema.

Es un 'thriller' con tintes verdes con el que Donna Leon no quiere teorizar sobre el problema, ya que cree que los escritores no están para dar «lecciones de moral». «Deben dejar de lado sus obsesiones personales», dice la escritora, que promociona en Barcelona su último libro.

«No quiero hacer a los lectores esclavos de mis obsesiones», insiste. A su juicio, cuando un novelista se adentra en un tema político o social, como en su último libro, no debe «erigirse en predicador y decir qué está bien y qué está mal». «No debemos adoctrinar», afirma. «Convertirse en predicador es un beso de la muerte para un escritor que quiere aleccionar a su público y adoctrinarlo», sostiene.

Cree que 'Restos mortales' es lo «más cerca» que ha estado en toda su carrera de un libro «deliberadamente polémico», pero sin proponerse «manipular al lector». Admite que su tarea como novelista debe limitarse a contar historias y no hacer al lector cómplice de sus cruzadas. «No me gusta la literatura de denuncia», afirma cuando se le plantea que, como celebridad, tiene una responsabilidad añadida con la sociedad. «Mi único objetivo es dar placer a quien lee mi obra. Mi único propósito es dar placer a la gente que se acerca a esta historia. No es que yo sea un payaso de circo, pero sí: es mi trabajo», reitera. Reivindica así la literatura de 'best-seller', de la que Leon es una de las principales figuras. Su obra está publicada en 34 países y ha vendido más de 20 millones de ejemplares en todo el mundo.

En su ultimo libro, Brunetti necesita unas vacaciones y pasa una temporada en una casa familiar en San Erasmo, la isla más grande de la laguna veneciana. Busca unas semanas casi en plena soledad, pero entabla amistad con el cuidador de la casa, preocupado desde la muerte de su mujer por el cuidado de sus abejas, que, misteriosamente, están pereciendo a causa de algún extraño fenómeno. Cuando el hombre aparece ahogado en la laguna, Brunetti investiga una trama sobre vertidos tóxicos que Leon cree próxima a la situación que se da en Italia con la mafia y la gestión de los residuos. «Cuando resulta más barato llevar los residuos en camiones y volcarlos en Nápoles que gestionarlos en Alemania o Suecia, está todo dicho», afirma. «No comáis nada que venga de la zona; en Nápoles el agua no sirve ni para cocinar», avisa recordando que la basura tóxica y nuclear que se lanza en la zona de Calabria alcanza los 100 millones de toneladas.

Como nacida en Estados Unidos e italiana de adopción, con muchos años en Venecia, la pregunta es obligada: ¿Quién le parece peor, Trump o Berlusconi? Respira hondo, antes de responder: «Trump es más peligroso porque puede hacer más daño al planeta».

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