La Rioja

Ellas embarazadas, ellos con náuseas y antojos

  • El síndrome de Couvade afecta a los padres que padecen síntomas similares a los de sus parejas cuando están encinta

Náuseas, antojos, percepción de olores extraños, más cansancio o cambios de humor. Son algunos de los síntomas más comunes que tienen las embarazadas, aunque no todas sufren todos. A veces, solo unos pocos, o incluso ninguno. Harry Ashby tenía todos estos síntomas cuando se acercó a su médico de cabecera. Se quejaba de que sentía ganas de vomitar, que le apetecía comer cosas que habitualmente no ingería y que le dolía bastante la espalda. Además, este guardia de seguridad de Bimingham (Reino Unido) le contó a su médico, hace ya un par de años, que le había crecido el pecho y el abdomen. El doctor le preguntó si su pareja estaba embarazada.

La respuesta fue afirmativa y el médico le dijo que padecía el síndrome de Couvade, una extraña patología en la que el varón o algunas de las personas más cercanas a la embarazada desarrollan bastantes de los síntomas típicos de una mujer que espera un bebé, sobre todo entre los padres primerizos y durante los dos primeros trimestres de gestación. También se ha descrito como 'embarazo fantasma' o 'embarazo de empatía' y su incidencia es bastante complicada de determinar. En el caso de Harry, fue el primer caso claro que se diagnosticó en el Reino Unido. Pero lo normal es que no se detecté con facilidad porque muchos padres no le dan importancia. «No aparecen todos los síntomas necesarios para que se vea como un problema y además, es temporal, pasa en apenas unos meses, cuando nace el bebé», explica la psicóloga Diana Sánchez, quien añade que es habitual que estos síntomas se confundan con otros factores «como el trabajo».

«Hay muchas personas que han podido tener algunos síntomas o todos los síntomas y no vienen a la consulta porque no se pueden imaginar que lo que les está pasando es porque esperan un bebé», añade Gabriela Gómez, psicóloga en Sanitas. «Existe controversia entre las explicaciones. La que más peso parece tener es el fuerte estrés que se experimenta y el grado de implicación con su pareja. El estrés intenso y sostenido en el tiempo da lugar a cambios bioquímicos en el cuerpo que pueden ser responsables de muchos de los cambios hormonales y también psicológicos», apunta la doctora Gómez. También es habitual el aumento de peso. «Hay varias razones, como acompañar a la pareja en algún antojo, el estrés o la ansiedad producidos por la paternidad, así como la disminución de la práctica de ejercicio físico», añade la psicóloga, que reconoce haber visto muchos síntomas en algún futuro papá, pero que nunca ha tratado un caso de síndrome de Couvade.

Falta de casos clínicos

Precisamente ese es el principal problema para determinar su prevalencia, la falta de casos clínicos. Entre un 10 y un 65% de los padres primerizos padece estos síntomas, una horquilla demasiado grande que se intenta afinar. Incluso algunos estudios señalan que ese ratio puede ser mayor. En 2013, investigadores de la Universidad de Gdansk (Polonia) liderados por Maria Kazmierczak observaron la evolución de 143 hombres que esperaban ser padres en breve y concluyeron que por lo menos un centenar de voluntarios experimentó por lo menos uno de los 16 síntomas que estudiaban.

El estudio, publicado en 'Medical Science Monitor', concluía que el síndrome de Couvade está sujeto a la empatía masculina. Es decir, que «los hombres que son más sensibles o propensos a la angustia» pueden experimentar fisiológicamente el embarazo de sus parejas femeninas. Otro estudio de 2007, realizado en la Universidad Saint George de Londres con 282 futuros padres, también detectó náuseas, desajustes hormonales como un aumento de la prolactina (la hormona que estimula la producción de leche en las glándulas mamarias), dolores de espalda, calambres o irritación.

Unos avisos que se suelen confundir. «Muchos padres consideran que es por la tensión que le producen el embarazo y el trabajo y desconocen que puede ser esto», apunta Jesica Rodríguez, presidenta de la Asociación de Psicología Perinatal. En cuanto al tratamiento de los casos del síndrome de Couvade, la doctora Sánchez incide que con terapias de relajación y de 'mindfulness' es suficiente para tratar esta extraña patología.