La Rioja

El poeta de la Isla de Santa Lucía Derek Walcott. :: efe
El poeta de la Isla de Santa Lucía Derek Walcott. :: efe

Muere Derek Walcott, poeta de la exuberancia caribeña

  • Nobel en 1992, fue el autor de 'Omeros', una epopeya en la que los héroes griegos se convierten en pescadores y taxistas

«Llevo el holandés, el negro y el inglés en mí / Y no soy ninguno de ellos, yo soy una / nación». Así se definía Derek Walcott en un poema publicado en 1979. Nacido en la isla antillana de Santa Lucía en 1930, sus abuelas descendían de esclavos, sus padres trabajaban como maestros de escuela y en 1950 se licenció en la nueva University of West Indies en Jamaica en Francés, Español, Latín y Literatura Inglesa. El Nobel de 1992 reunía en sí mismo cada hilo de la historia del Caribe de un modo tan peculiar que, efectivamente, podía considerarse una nación, y también una representación del espíritu caribeño, del sol, el salitre y la exuberancia que quiso llevar a su poesía.

Walcott murió ayer a los 87 años en su Santa Lucía natal por problemas de salud de los que estaba aquejado desde hacía tiempo. Ha sido el escritor caribeño más importante del siglo XX y una polémica figura intelectual que insistió en reconocer sus deudas con la cultura colonial en tiempos de descolonización, lo que le valió constantes descalificaciones. Su lugar literario estaba en algún punto entre la Grecia clásica y África, según solía decir.

Con 19 años publicó su primer libro de poemas, sufragado por su madre. A principios de los sesenta su escritura empezó a ser muy bien recibida en los países anglosajones, especialmente en Estados Unidos. Los críticos norteamericanos alababan su gran sentido musical para la lengua inglesa y su ojo de pintor para el detalle paisajístico, para las playas y las nubes antillanas, las tortugas, las langostas y los peces del trópico.

«Soy de una tierra a la que le gusta la majestuosidad y los gestos, que no reprime las florituras. Pertenezco a una sociedad con gusto por la retórica, por la fuerza, por el estilo. He crecido en un espacio donde si escribías poesía, la declamabas bien alto», declaraba en la célebre revista 'The Paris Review' este escritor de obras como 'En una noche verde' y 'Omeros'. Publicada en inglés en 1990, ha sido esta epopeya homérica y caribeña, en la que los héroes griegos se transforman en modestos pescadores y en taxistas, el pico más alto de su producción literaria.

Los mordiscos de Naipaul

Desde 1953, Walcott enseñó en escuelas de Santa Lucía, Granada y Jamaica. Además de poesía, también escribió obras de teatro y estuvo muy comprometido con este género literario. Después de estudiar dirección teatral en Nueva York con José Quintero, fundó en Trinidad una compañía estable de repertorio, llamada Little Carib Theater Workshop. En 1998 estrenó en Broadway, con la colaboración del músico y cantante Paul Simon, un musical sobre una banda de puertorriqueños que asesinaron a tres personas en Nueva York en 1959. Fue un estrepitoso fracaso de taquilla.

Profesor en las universidades de Boston, Columbia, Rutgers y Yale, optaba en 2009 a un puesto en Oxford cuando salieron los testimonios de dos exalumnas que le acusaban de haberlas perjudicado por no acceder a sus proposiciones sexuales. Luego se supo que las acusaciones habían sido inducidas por su rival para el puesto, Ruth Padel.

Con el también antillano y Nobel V. S. Naipaul tuvo un agrio debate sobre la herencia británica en el Caribe. Walcott zanjó la polémica con unos versos: «Me han mordido, debo evitar la infección / O acabaré tan muerto como las novelas de Naipaul».