La Rioja

De cuando Mambrú se fue a la guerra

Niñas jugando al corro y (abajo) dos fichas de Bonifacio Gil que recogen las versiones de 'El pollo viejo' y 'Mambrú' que se cantaban en Nájera y Santo Domingo. :: L.R.
Niñas jugando al corro y (abajo) dos fichas de Bonifacio Gil que recogen las versiones de 'El pollo viejo' y 'Mambrú' que se cantaban en Nájera y Santo Domingo. :: L.R.
  • Entre las veinte mil tonadas de toda España que se pueden consultar figuran 180 de La Rioja recopiladas en 1944 y 45

  • El CSIC publica las canciones populares recogidas por el calceatense Bonifacio Gil en las Misiones folclóricas

Logroño. ¿Qué haces ahí, pollo viejo, que no te casas? Que te estás arrugando como las pasas... «Las niñas se colocan en corro. Van cantando y evolucionando. En el centro se sitúan dos niñas. En la música, donde se halla la segunda repetición, se deshace el círculo. Las que estaban en el centro eligen a dos niñas, que pasan por debajo del arco que forman con los brazos las niñas del centro, alternando mutuamente en este juego, o sea que las niñas que pasaron por debajo del arco (agachando las cabezas) lo forman a continuación para que pasen las anteriores...».

El 8 de agosto de 1944, el musicólogo y folclorista Bonifacio Gil tomaba estas notas entrevistando en Nájera a Elvira Serrano Clot, una chica de 16 años «de clase media» dedicada a «sus labores», según la minuciosa ficha redactada por el investigador, que transcribía y describía así 'El pollo viejo', una tonada aprendida, añade la informante, «de sus compañeras de juegos de Nájera».

... Qué resaladita, que dame la mano. A le son, a la esquina, lechuguina de mi amor... «Las demás chicas se colocan en dos filas exteriores (de las cuatro nenas) y van dando palmadas rítmicamente (una por cada parte). Al llegar a la cuarta vez, las dos parejas citadas se ponen las manos en la cintura, imitando al danzar el ritmo de la música; terminando así el juego. Las elegidas primeramente son las que se quedan cuando va da capo, haciendo lo mismo que se ha descrito, y así continúa el juego hasta agotar el número de niñas que han de pasar al centro, o bien suspenden el juego si se sienten cansadas»... Ese poquito meneo, esa vuelta tan graciosa, que vale tanto dinero. Hache, i, jota, ka. Eme, ene, eñe, a. Que si tú no me quieres otro amante me querrá.

Es una de las casi doscientas canciones populares riojanas recopiladas así, en sus cuadernos, por Bonifacio Gil en una de las primeras 'Misiones folclóricas' que recorrieron España a partir de 1944 y que acaba de publicar el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Canciones de los bisabuelos

El objetivo de este proyecto de musicología ha sido digitalizar y difundir por medio de un portal web (www.musicatradicional.eu) las canciones y danzas del Fondo de Música Tradicional de la Institució Milà i Fontanals (CSIC-IMF) de Barcelona. Este Fondo de música popular o tradicional del CSIC contiene más de veinte mil melodías copiadas en papel y recogidas entre 1944 y 1960 por toda España. La mayoría fueron recopiladas a través de las 65 Misiones folclóricas y 62 cuadernos organizados por la Sección de Folclore del antiguo Instituto Español de Musicología del CSIC, en los que participaron 47 recopiladores, entre ellos y de forma muy destacada el riojano Gil García.

En esta base de datos, que progresivamente irá incorporando más materiales correspondientes de otras comunidades, ya se pueden consultar digitalizados materiales recogidos hace medio siglo en aquellas 'misiones y concursos' en Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Asturias, Murcia y La Rioja.

La entonces provincia de Logroño fue objeto de estudio de un entusiasta Bonifacio Gil, uno de los mayores documentalistas de la música tradicionalista española, que se sumó a aquellas misiones como miembro colaborador del Instituto de Musicología del CSIC desde el comienzo. Si duraron más de quince años, él realizó su trabajo de campo en La Rioja en los dos primeros. Entre 1944 y 45, entrevistó a 43 personas, niñas y jóvenes en su mayoría, músicos de pueblo, amas de casa, curas, pregoneros, pastores o maestras de 23 localidades riojanas, desde Canales de la Sierra hasta Munilla, pasando por Logroño y su Santo Domingo natal.

De su puño y letra anotó de sus informantes las tonadas aprendidas «de sus amigas de juegos en la misma ciudad» o «la inventó ella misma» o «de los mozos en dicha ciudad»... Transcribió las melodías al pentagrama, las letras, las notas de cómo se interpretaban, bailaban o jugaban... Toda esa información constituyó en su día la base de su libro póstumo 'Cancionero popular de La Rioja' (1988). Ahora cualquiera puede consultar las fichas manuscritas del folclorista.

Este archivo pone al alcance de la ciudadanía en general un patrimonio musical excepcional, conocido ya en parte. Su divulgación hace posible recuperar una memoria histórica musical casi perdida. Y en los colegios de los pueblos y ciudades donde se recogieron las tonadas, los niños podrán conocer y volver a cantar las canciones de sus bisabuelos. El polvorón, el verdugo Sancho Panza, chivirichón, al pasar la barca, ya se van los pastores, la jardinerita, las tres cautivas, semos los quintos, duérmete niño, la señora Berengüela... Todas aquellas canciones hoy ya casi olvidadas de cuando Mambrú se fue a la guerra. No sé cuándo vendrá...

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