La Rioja

Movimientos artísticos en el Würth

  • El museo riojano celebra su décimo aniversario con una gran exposición de Op Art y Arte Cinético

Logroño. «El arte del mañana será un patrimonio común o no será». En su 'Manifiesto amarillo', el artista húngaro Victor Vasarely (1906-1997), uno de los padres del Op Art a o arte óptico, anunció en 1955 la vocación universal del arte que habría de venir. Pues bien, aquelfuturo ya ha llegado y, paradójicamente, en muchos aspectos hoy conviene echar la vista atrás para comprenderlo. El Museo Würth La Rioja, que este año cumple diez haciendo pública una magnífica colección privada, vuelve a repasar el inquieto e inquietante siglo XX para extraer inequívocas señales de vanguardia intemporal. Su nueva exposición 'Todo es movimiento. Op Art y Arte Cinético en la colección Würth', prueba que también el arte se demuestra andando.

A través de 76 obras realizadas entre 1921 y 2013 por treinta artistas europeos y americanos, esta extraordinaria muestra «explora la íntima relación que las dos corrientes tuvieron desde su concepción y su simultáneo desarrollo desde principios del siglo XX» y añade además ejemplos de arte lumínico, que introdujo el uso artístico de la luz eléctrica. Lo hace de un modo visual y didáctico, explicando el contexto y los referentes históricos que condicionaron el interés de los artistas por la industrialización y la tecnología como símbolo de modernidad, así como los posicionamientos teóricos de las distintas corrientes vinculadas al arte abstracto geométrico desde principios de siglo.

Hay dos precedentes fundacionales. Uno es París 1955, cuando el mencionado Vasarely y el galerista Denise René impulsaron definitivamente el primero de los dos movimientos. Aquella exposición llamada precisamente 'Le Mouvement' reunió entonces a jóvenes creadores como Yaakov Agam, Robert Jacobsen, Jesús Rafael Soto o Jean Tinguely -presentes ahora en el Würth- junto a ya reputados artistas como Marcel Duchamp y Alexander Calder. Supuso la confirmación del Arte Cinético como corriente artística que tendría una influencia decisiva en el desarrollo del arte abstracto del siglo XX. Unos años más tarde, en 1965, el MoMA de Nueva York inauguró 'The responsive eye (El ojo sensible)', con muchos de aquellos mismos artistas de París, que consagró el Op Art como una de las ramas de la abstracción geométrica fundamentales de la segunda mitad del siglo. El arte óptico se convirtió en moda y efímeramente en contrapartida abstracta del efervescente Pop Art.

Más de medio siglo después, la audacia creativa de aquellos autores y la indiscutible potencia visual de sus obras siguen rompiendo el plano en muchos sentidos. 'Todo es movimiento' arranca en el Würth con una serie de obras de Victor Vasarely que son ya todo un manifiesto por sí mismas. Continúa con tres piezas de uno de los artistas más significativos del Arte Cinético, el suizo Jean Tinguely (1925-1991) y sigue con algunos de los que inspiraron su fundamentación teórica, como Josef Albers (Alemania, 1888-1976), Max Bill (Suiza, 1908-1994) o Lucio Fontana (Argentina, 1899-1968). Reúne también piezas de artistas que durante toda su carrera experimentaron con las distintas posibilidades que el movimiento, la luz, el espacio, la forma y la perspectiva ofrecían a su trabajo, como Günther Uecker (Alemania, 1930), François Morellet (Francia, 1926-2016), Jesús Rafael Soto (Venezuela, 1923-2005) o Carlos Cruz-Diez (Venezuela, 1923). Y junto a ellos, un detalle con la creación local, cuelga un lienzo de Miguel Ángel Ropero (Logroño, 1940).

La muestra -inaugurada ayer entre numeroso público por Silvia Lindner, directora del museo, junto con Ignacio Roger, director general de Würth España, y Kosme de Barañano, asesor artístico de la colección- podrá ser visitada todo un año (hasta el 2 de abril de 2018). Como siempre, con entrada libre y sin excusa para perdérsela. Patrimonio común.