La Rioja

La biblioteca mágica de Sajazarra

Jesús y Adelina posan junto a una de las estanterías de la biblioteca.
Jesús y Adelina posan junto a una de las estanterías de la biblioteca. / D.M.A.
  • Una pareja de profesores jubilados afincada en el pueblo pone en marcha el servicio municipal de préstamos de libros

  • Adelina Moya, cuya madre nació en Fonzaleche, y Jesús Arpal han donado un millar de ejemplares y hasta las estanterías

Un ejemplar de la novela 'En la orilla' de Rafael Chirbes sobre la mesa advierte de que esta no es una biblioteca cualquiera. Allí no reinan los 'best sellers', aunque también los hay, sino la literatura de verdad. Y es que esta propia historia es un maravilloso cuento costumbrista. Adelina Moya, de 72 años, y Jesús Arpal, de 76, son dos profesores jubilados de la Universidad del País Vasco que decidieron dejar Vergara en su retiro laboral por un pueblo, y qué mejor destino que el origen familiar de ella.

La madre de Adelina, M.ª Luisa Valgañón, nació en el vecino Fonzaleche, pero ella inició sus estudios en la desaparecida escuela de Sajazarra, donde nacieron dos de sus hermanos, uno de ellos, el historiador José Gabriel Moya Valgañón. Sajazarra nunca había tenido biblioteca ni un libro disponible para sus vecinos desde el cierre de su escuela hace más de 40 años. Adelina y Jesús se instalaron hace tres años en el pueblo, donde veraneaban todos los años, y la ausencia de algo tan esencial como una biblioteca en el municipio les empujó a concebir una.

«Hemos trabajado siempre con libros y tenemos una biblioteca personal bastante maja de Literatura y Arte, así que hicimos una selección y pusimos los libros a disposición de los vecinos», recuerda Adelina, que es historiadora del arte. Jesús fue catedrático de Sociología y apunta que, además del millar de libros cedidos de alguna manera a la biblioteca municipal, ellos mismos aportaron también las estanterías. No obstante, la voluntaria iniciativa cuenta no sólo con el permiso, también con el apoyo del Ayuntamiento de Sajazarra, que les ha habilitó y acondicionó un espacio en el bajo de la oficina de la Comunidad de Regadío Tirón Rioja Alta, junto al Arco y la Iglesia de la Asunción, dos de los principales atractivos turísticos del pueblo.

«Da mucha pena que los libros se queden muertos, por eso no queríamos hacer un almacén de libros sino también organizar actividades», afirma Jesús. Y es que periódicamente programan conferencias (Carlos Rosales, Luis Vicente Elías, Carlos Gil Andrés, Emilio Barco y Manuel Sainz Ochoa, entre otros, ya han intervenido) que han llegado a congregar a 60 personas como público. Hasta han tenido que ir a pedir sillas prestadas al bar del pueblo. Para Adelina y Jesús la recompensa es la satisfacción de que sus vecinos, como ya sucede, les paren por la calle y les pregunten interesados: «¿Este sábado hay algo?».

«La gente viene y lee»

«Vamos a demostrar que la biblioteca tiene vida», advierte la pareja, ya que el suyo es, por el momento, un proyecto casero. De hecho, no llevan registro de préstamos, no marcan un límite de tiempo y en tres años no ha desaparecido ningún ejemplar. «Prefiero que me roben los libros, si es porque los leen, a que se queden muertos», asevera Jesús.

La biblioteca abre los jueves de 17 a 19 horas y los sábados, cuando se celebra un acto, normalmente a las 19 horas, cada quince días o cada mes. «Estamos contentos porque, en un pueblo de 126 habitantes, la gente viene y lee. Y no hay presupuesto alguno», afirma Jesús, aunque admite que aspiran a poder optar a subvenciones con las que ampliar el fondo de la biblioteca.

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