La Rioja

El Supremo decreta que el profesor que falsee la nota de un examen prevarica

Alumnos, durante un examen en un instituto. :: Stephane Mahe / reuters
Alumnos, durante un examen en un instituto. :: Stephane Mahe / reuters
  • El tribunal condena a siete años de inhabilitación a un docente que regaló un sobresaliente a una alumna que ni se presentó a la prueba

madrid. El Tribunal Supremo creó ayer un precedente que afecta a todos los profesores. La Sala de lo Penal dictaminó que cualquier docente que falsee la nota de una examen, y que la calificación pase a constar en el expediente oficial del alumno, comete prevaricación. El artículo 404 del Código Penal adjudica este delito a «la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictase una resolución arbitraria en un asunto administrativo» y lo condena con entre siete y diez años de inhabilitación especial para empleo o cargo público.

El alto tribunal establece su nueva doctrina en una sentencia por la que confirma la condena a siete años de inhabilitación que la Audiencia Provincial de Granada impuso el año pasado a un profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación de esta ciudad andaluza que, en 2008, otorgó a una alumna un sobresaliente en un examen al que ni siquiera se había presentado, calificación que, solo un mes después, le permitió licenciarse en Pedagogía.

El regalo académico se produjo sin que la estudiante hubiese acudido ni un día a la clase de su asignatura y sin que para merecer tal nota realizase trabajo alguno.

«En definitiva: careciendo de cualquier mérito», como concluye la propia exposición de hechos probados de la sentencia. Se trató, según la resolución, de un puro favor del docente a una amiga, la entonces «adjunta a la administradora de la facultad», que, a su vez, hizo de «intermediaria» para ayudar a una estudiante a la que tampoco consta que conociese, comportamiento por el que también la adjunta fue condenada a la pena de inhabilitación por siete años, como «cooperadora necesaria» para que se cometiese la prevaricación.

El magistrado ponente, Luciano Varela, rechaza los argumentos de la defensa del profesor, que afirmó que la nota de un examen no es una resolución de carácter decisorio dictada en un asunto administrativo, por lo que no que tendría encaje en el delito de prevaricación.

El Supremo asegura que ocurre justo lo contrario, por lo que si en la resolución hay arbitrariedad e injusticia consciente también hay prevaricación. «La decisión del personal administrativo, en general del profesor, que fija el nivel de adquisición de suficiencia de conocimientos, con destino al expediente del alumno, y que se refleja, al ser definitiva, en el acta, constituye pues de manera indudable un acto administrativo de resolución definitiva de un procedimiento de tal naturaleza», aclara por vez primera la sentencia del alto tribunal.

La resolución también establece que la calificación de un examen no puede sustraerse al delito de prevaricación invocando la libertad de cátedra. Esta figura «nunca constituye una carta en blanco para expedir la acreditación de la suficiencia de conocimientos de modo libérrimo y, menos, exento de control que excluya la arbitrariedad». Siempre está sujeta, dice, a la obligación de la evaluación objetiva y a la responsabilidad social de habilitar al titulado para ejercer una profesión.